Uno de los estereotipos que más nos perjudican laboralmente es este. El ser emocional no nos impide hacer nuestro trabajo eficientemente. Tal vez manifestamos emociones diferentes a las de los hombres en el trabajo, pero eso no nos hace mejores ni peores, solo distintos.

¿Ustedes han conocido algún director explosivo? ¿Eso no es emocionalidad? ¿Le impiden sus explosiones ascender de puesto? Claro que no, pero con las mujeres es distinto, no porque ellos no sean emocionales sino porque nuestras emociones son distintas.

Debemos aprender a aceptar la diversidad emocional porque nos enriquece, y si es necesario (hombres y mujeres) trabajar en nuestra inteligencia emocional que crea espacios mucho más sanos de trabajo