Hoy tuve que viajar de chamba con una muy querida Mujer Importantísima pero nos habían tocado lugares separados… obvio yo quería chismear en la cena! Le pedí a una chava que me cambiara de lugar para poderme sentar con mi amiga. La chava muy buena onda nos dijo que si… dicen que cuando uno hace algo generoso se regresa: Dharma.

Yo no me había fijado por que no ando en esos rollos, pero al lado del asiento que me tocaba había un chavo, chileno, nada mal parecido… y no que sea yo metiche pero les puedo contar que llevan más de media hora platicando y riéndose.

Yo vengo atrás de ellos, pensando que estaría increíble que se hagan novios, se casen, tengan hijos y cuenten como se conocieron y todo el mundo diga wow! Cuando te toca te toca, era el destino, ya estaba escrito. ‎Sí, tengo una parte romántica.

Pero talvez lo que más tengo es la convicción de que cuando haces las cosas con buena intención te pasan cosas chidas: conocer un chileno guapo, que te ayuden a cargar tu maleta, tener alguien con quien platicar… no se tienen que casar, pero ya la están pasando lindo en un vuelo largo, en lugar de venir cada uno solo metido en su película, o dormido…

Son las sorpresas que pasan cuando te abres, cuando tomas la posibilidad de cambiar de lugar, de moverte, de fluir con lo que se te pone enfrente.

¿Me piden un cambio de asiento? ¿Por qué no? Puede estar ahí el amor de mi vida, o el padrino chileno de mi hijo, mi próximo socio, mi siguiente Amante, una buena amiga.

No han prendido sus pantallas… la shula (mi amiga y yo) ya ni nos pelamos, ella ya escogió película y yo a darle a esto que los artículos no se escriben solos…

Creo que es un lindo mensaje hoy, fluye con lo que se presente, quien sabe lo que puedas encontrar… en una de esas te haces cómplice de una historia de amor, en un avión.