Sin darme cuenta pasó, mi ropa ya me apretaba un poco pero cuando el vestido de noche no cerró para ir a la boda de un gran amigo me cayó el veinte: ¡engordé! ¿en qué momento? ¿por qué? ¿porqué a mí?
La verdad si se por qué, cenar en la calle más de dos veces a la semana, ir al cine y comer de todo,
hacer carne asada con los amigos los fines de semana, echar la copa de vez en cuando, toda esa
convivencia engorda.

Tener novio engorda, salir con los amigos de tu novio engorda, chismear con las amigas engorda, visitar a las abuelas engorda, consentir a los niños engorda, en realidad seperfectamente bien por que subí seis kilos en poco menos de un año.

Esos seis kilos aunque molestos, son seis kilos felices, si estoy más cachetona y caderona pero también más sonriente y contenta. Y saben que, lo volvería a hacer.
No me voy a tirar a la gordura, ya que soy consciente de mi sobrepeso tengo que hacer algo al
respecto, pues ni modo, a comer mejor y a hacer ejercicio, solo que antes de deshacerme de mis
seis kilos felices quería dedicarles que me encantó como llegaron a mi vida.