Muchísimas tradiciones espirituales invocan los puntos cardinales en sus ritos, al hacerlo se crea un ambiente sagrado. Esta meditación en particular honra las cuatro direcciones  de la tradición Tibetana.

Al practicarla encontraras una poderosa herramienta espiritual, te arraigarás física y psicológicamente y podrás conectarte con el medio ambiente disminuyendo considerablemente estados de ansiedad.

Acaba de pasar el Día Internacional de la Tierra, así que esta meditación está muy adhoc.

Practica esta meditación de preferencia en exteriores donde no puedas ser interrumpida.

Puedes practicarla cualquier día aunque es mucho más poderosa los días 21 de cada mes.

  • Usa una brújula para localizar los puntos cardinales.
  • Inhala profundamente, visualiza como esa inhalación penetra en tu corazón. Exhala muy lentamente.
  • Siete cómo tu corazón se expande.
  • Continua con esta respiración por un par de minutos
  • Voltea tu cuerpo hace el este. Dale gracias al este por el agua que es necesaria para vivir.
  • Gira tu cuerpo hacia el sur. Dale gracias al sur por la Tierra ya que de ella provienen tus alimentos y el espacio en el que habitas.
  • Gira tu cuerpo hacia el oeste. Dale gracias a oeste por el fuego, su calor, y el poder transformador que éste tiene.
  • Gira tu cuerpo al norte y desde tu corazón dale gracias por el aire que respiras.
  • Enfócate en el centro en el que estás parada. Dale las gracias al entorno que habitas.
  • Disfruta de este estado de gratitud.
  • Une tus palmas a la altura del pecho, inhala y exhala.

 

Recuerda que practicar meditación te beneficia a ti y a todos los que te rodean, no dejes de hacerlo.

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