Hoy me gustaría hablarles sobre las mujeres que viven en el norte de nuestro hermoso país ya que son  mi inspiración. Cada vez que leo sobre ellas me intriga cómo logran correr tanto, hablo de las mujeres Rarámuris.

Pareciera que tienen piernas y corazón de hierro, los Rarámuris son capaces de correr más de 270 kilómetros sin detenerse y hacer recorridos de cerca de 700 kilómetros en pocos días, imagínense 16 maratones seguidos, lo que sólo pueden hacer atletas de alto rendimiento, para ellos es parte de su día; es su forma de vivir.

Sus comunidades están alejadas unas de otras y la única forma de mantener contacto entre ellas es atravesando los terrenos de la sierra a pie. Es por esto y la falta de medios de transporte, que los Rarámuris evolucionaron para resistir las largas distancias en largas jornadas que realizan además bajo condiciones extremas de clima.

 

¿Qué los hace tan fuertes?

De acuerdo a varias investigaciones la resistencia de los Rarámuris está ligada a la vida que llevan las madres,  ya que es una madre sumamente activa: cuida chivas, lava, trae agua, atiende al marido de sol a sol y todo lo hace con el niño en el vientre. Y una vez que el niño(a) nace aprende a caminar y valerse por sí mismo además de resistir el frío, contar con poca agua e incluso situaciones de hambre.

 

¿Qué comen?

Su alimentación está basada en maíz, no comen harinas y rara vez toman refrescos, para resistir las grandes jornadas de carrera, toman pinole con la finalidad de hidratarse y alimentarse, alimento que hoy es muy conocido dentro del mundo de los runners de fondo ya que representa gran fuente de carbohidratos además de ser rico en antioxidantes, vitamina B, calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, sodio y zinc.

 

¿Cómo entrenan?

Su entrenamiento lo hacen a través de las grandes distancias que recorren a pie, además de que han establecido una forma para identificar quiénes de ellos tienen más talento y resistencia para correr: la carrera de bola, siendo hoy un deporte considerado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La competencia consiste en impulsar una pelota con los pies descalzos o con huaraches para llevarla desde aproximadamente una altura de 45 metros sobre el nivel del mar hasta 2,500 metros, durante un periodo de 20 horas o más. Cuando llega la noche, niños y mujeres con antorchas siguen a los equipos formados por 10 personas para alumbrar el camino. El premio son cortes de tela, vestidos, blusas, cintos, animales y el propio honor de la comunidad. Varios de los que han investigado a este pueblo podrían coincidir en que esta carrera también es su medio para entrenar.

 

¿Cómo se cuidan de las lesiones?

Daniel Lieberman, quien lleva años estudiando el correr de los indígenas tarahumaras,  ha determinado que los Rarámuris son los mejores corredores del mundo, ya que la forma ligera y suave de correr, cuidando sus pies en cada paso, hace que su pisada sea eficiente; el huarache tiene mucho que ver, ya que las demás personas que usamos tenis  tendemos a apoyar mucho los pies en el suelo que a la larga recae en lesiones.

Al usar huaraches, cuidan sus pisadas cuando caminan, es por eso que tener pie plano o dolores de rodilla son muy poco frecuentes entre ellos.

Sin embargo, y pese a la calidad de los corredores Rarámuris son escasos los que trascienden las fronteras, claramente por recursos.

 

Si esto pasa con los hombres, imagínese cómo estarán las mujeres Rarámuris quienes se encuentran en condiciones de mayor invisibilidad, no obstante que  en las redes pueden apreciarse a niñas, con su indumentaria indígena, huaraches o descalzas, cruzar la meta de varias competencias de fondo, como es el caso de Carolina Rascón quien fue la participante más joven (13 años) del Ultramaraton de los Cañones de 2013 donde obtuvo el 2° lugar corriendo 63km en 8:39, todo un ejemplo de voluntad y superación.ethnic-groups-770403_1280

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