Soy mujer, soy Madre, ¿Qué quién soy? Nora, ¿Qué cuántos años tengo? Un montón, ¿Qué si la vida me ha dado muchas oportunidades? Las suficientes, ¿Qué si me considero una mujer plena? ¿Qué si soy feliz? Claro que sí. Estoy casada con un gran hombre, que a pesar de los grandes retos que la vida nos ha puesto aquí́ seguimos, más unidos que nunca, ¿Qué si aquí acaba todo? Nooo, por supuesto que no, la vida sigue y mientras hay vida hay esperanza; esperanza de poder ver a mis tres hermosos hijos crecer, realizarse y ¿por qué́ no? poder ver crecer a mis nietos… ¿Si lo voy a lograr? No lo sé, ¿Qué si lo deseo con toda el alma? Sí.

Tres veces he superado el cáncer, gracias a Dios y te puedo decir que estoy muy agradecida con la vida por esta oportunidad, pues he vivido, he crecido, he valorado hasta el aire que respiro.

En una de mis cirugías colapsé y supe que tenía un gran tesoro que nunca había valorado, que nunca le había agradecido por la oportunidad de poder respirar, sin ayuda de un aparato. O el haber tenido la oportunidad de ser un ángel para otro ángel. Te cuento: una chiquilla tirada en una banca del hospital de apenas 18 años, desvalida, sin un pan para comer, sin fuerzas para seguir, me conmovió hasta las lágrimas.

Saqué fuerzas de no sé dónde, pues yo atravesaba por lo mismo. Día tras día le llevé comida y le hablé desde mi corazón y ella salió adelante, inolvidable esa mirada.

Después de 20 años en el mismo hospital, me encuentro de nuevo ahí, por una recaída, esperando horas y horas un especialista y justo cuando yo entro en crisis aparece una chica, sus ojos algo me decían. Se acerca a mí y me empieza a tranquilizar, me trae un té, me cuenta su historia, me dice que por ningún motivo abandone el hospital, que este es mi camino y que no me desvié. Me da un abrazo muy fuerte y me dice soy Erika tengo 20 años en este hospital, pero siempre salgo adelante. Me fui a casa, tratando de recordar esa mirada de ojos color miel, una piel morena y una melena negra brillante. ¡Claro!—Me dije—es Erika. Quería regresar al hospital y abrazarla fuerte pero nunca más volví a toparme con ese ángel.

La vida siempre está ahí́, llena de oportunidades para ti, ¿Sabes? Por muy duro que parezca, por imposible que sea, si vas por la vida con una actitud positiva, no hay barrera que te detenga para luchar con todo. Valora el estar aquí́ y ahora.

 

Por Nora Tapia

Actualmente Nora ayuda a personas  a través de terapias y asociaciones, si quieres contactarla ntckrls08@hotmail.com