Hoy vamos a hablar del impacto que tiene en los niños cuando usamos frases para asustarlos con tal de que nos obedezcan. Muchas veces para nosotras las mamas es muy difícil que nuestros hijos obedezcan, sobre todo cuando tienen entre 2 y 6 años. A ti te ha pasado que le dices algo y no te hace caso?

Y entonces recurrimos a las amenazas y a asustarlos:

Si no vienes te van a robar, si no guardas tu juguete, lo voy a regular, si no me haces caso… ya no te voy a querer.

Cuando hacemos esto suceden dos cosas, primero, el niño siente que el amor de mama siempre está en riesgo, que lo puede perder en cualquier momento, y no hay cosa más aterradora para un niño que sentir que puede perder el amor de mama. Y por otro lado, generalmente no les cumplimos las amenazas, y nuestros hijos dejan de sentir confianza en nosotros, y lo más grave es que dejan de sentir que somos personas de palabra.

Claro que es frustrante que nuestros hijos no nos obedezcan, pero hay que intentar no caer en amenazas y en decirles cosas que los asustan para que nos hagan caso, es mejor explicarle a los niños las razones.

Por ejemplo:

  • Mi amor, necesito que camines junto a mí por que te puedes perder.
  • Mi amor, no puedes correr en la calle por que no te veo y te puedes perder.
  • Mi vida, tengo que llegar al trabajo y necesito que te apures, me ayudas?

Cuando les explicamos las razones por las que queremos que hagan una u otra cosa, su conducta mejorará y lo más importante, es que lo harán  por que nos quieren y quieren ayudarnos, no por miedo. Probablemente no va a ser mágico, si aún así no me hace caso, entonces lo cargo y lo llevo en brazos, pero esto es siempre mejor que infundirles miedo y amenazarlos.

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