Cada día estamos menos convencidas de las historias del príncipe que llega a rescatar a la princesa, todas sabemos que las princesas no necesitamos ser recatadas. Pero los príncipes siguen existiendo, no tienen que despertarnos porque estamos dormidas, ni rescatarnos, pero son capaces de hacer hazañas valientísimas por nosotras, esta historia lo confirma.

Ale tiene 27 años, es mamá soltera de una niña de casi dos años, le diagnosticaron cáncer terminal con una expectativa de vida de un año, su tratamiento es muy caro.

Vatzlav es contador, tiene 34 años, es deportista y ha decidido hacer un Ironman nadar 3.8 kms. recorrer 180 kilómetros en bici para terminar corriendo un maratón. Doscientos veintiséis kilómetros, sin parar con un solo objetivo: recaudar fondos para el tratamiento de Ale.

 

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Vatz es un príncipe valiente, valientísimo que nos dijo:

Cuando estás pasando por un momento complicado en tu vida lo que menos quieres escuchar es que todo va a salir bien, que todo pasa por algo, lo que quisieras es que la gente pueda entender por lo que estás pasando. Yo jamás voy a entender a Ale, pero no quiero dejarla sola.

Ayudarla no es solo hacer algo bueno, es ayudarnos a nosotros mismos. Si actuamos frente a algo que no entendemos; frente a lo cual parecemos impotentes, le estaremos dando a Ale y a nosotros una razón para recordarnos que la vida es como una competencia en la cual nuestro rival jamás es alguien que no seamos nosotros mismos, que muchas veces vamos a tener que soportar mucho dolor y que lo importante es jamás detenernos que no importa el tamaño del reto, siempre podremos sacarlo adelante, pero, sobre todo, que realmente nunca estamos solos.

¿Por qué elegiste el Ironman?

Nunca he hecho un Ironman Full. Solo he hecho 2 Ironman 70.3 (Cuba y Canadá) En realidad este año no iba a competir, pero, cuando me enteré de lo de Ale, fue que decidí hacer el Ironman Full para acompañarla en el proceso de las quimios, al menos en espíritu.

F. Scott Fitzgerald decía que siempre debemos vivir una vida que nos haga sentir orgullosos y, si no nos sentimos así, que tengamos la fuerza para volver a empezar.

Eso representa el triatlón para mí. No se trata solo de nadar, pedalear y correr, sino de meditar sobre el poder que tiene querer cambiar y comenzar de nuevo, de estar convencido de que cada entrenamiento y cada competencia me aleja de aquello que debo cambiar y me acerca a una mejor versión de mí mismo.

 

 

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Ale ha pasado por muchos tratamientos sin éxito, su única esperanza es un tratamiento muy costoso, al hacer el Ironman Vatzlaz pretende difundir esta causa para que los que así lo deseen puedan ayudarlos con una donación o una palabra de aliento. Cada donativo, cada palabra y cada que comparten esta causa ayudan, de verdad que ayudan.

Vatz todavía cree, todavía tiene fe, nosotras también.

Si quieres hacer un donativo o dejar un mensaje para Ale entra a www.gofundme.com/t8t8d9tk