Cuando nos convertimos en papá o mamá pensamos que todo va a ser maravilloso tal y como nos han hecho creer las películas… “y fueron felices para siempre..” sin embargo la realidad es muy distinta, nos damos cuenta que hay momentos donde nos cansamos, donde nos sentimos de mal humor, donde incluso a veces nos cuestionamos nuestra maternidad o paternidad…”realmente esto es ser mamá…” 

Muy pocas personas nos hablan de la parte más difícil de ser mamá o papá…. El no dormir, el cansancio, el tener que poner mis necesidades en el último lugar por que tengo que atender a un bebé o a dos bebés o a tres hijos….. y yo? Dónde quedo yo???

La maternidad  implica poner mis necesidades en segundo plano, eso es una realidad que pocas veces nos dicen los que ya son papás. Muchas veces lo hacemos con gusto y con mucho amor porque queremos a nuestros hijos, a nuestra familia, pero hay veces que nos sentimos rebazad@s, cansadas, sin ganas…… y este sentimiento a veces me hace sentir culpable, por que ¿cómo me puedo sentir así? ¿cómo puedo renegar de mi maternidad si soy muy afortunada?… y entonces me aguanto, me callo y me quedo con ese sentimiento de frustración y cansancio….entonces cuando mi hij@ hace un berrinche y explota ….sale toooda esa frustración que tengo dentro y me descargo con mi hij@ …..y le doy una nalgada, le grito, lo jalo y lo llevo a su cuarto…. Pero después?  ….

Después me siento culpable, y muchas veces siento que soy la peor mamá o papá del mundo…. ¿qué me pasa?

Nos pasa que somos una generación a la que no le enseñaron cómo manejar sus emociones, a nosotros nos controlaban con la mirada, con un levantón de ceja de nuestra mamá ya con eso sabíamos exactamente lo que teníamos que hacer, quedarme callad@ inmóvil, casi casi, no respirar ……

Este tipo de control evitó que aprendiéramos a manejar nuestras emociones, manejar no significa aguantarse, callarse o contenerse, manejar significa saber qué hacer con esa emoción, sin lastimarme o lastimar a otros.

Los que somos padres, tenemos que empezar por reconocer que nuestros hijos son diferentes a nosotros, a ellos no los podemos controlar con la mirada, ni con un golpe ni con un grito, es una generación diferente… no mejor ni peor, no peor simplemente diferente. Nuestros hijos no se someten tan fácil como lo hicimos nosotros, y eso hay que agradecerlo, porque nos van a enseñar una manera diferente de educarlos y guiarlos, no a golpes, ni a gritos, hay muchas maneras diferentes para guiarlos y disciplinarlos.

Quién de ustedes no pensó “cuando sea mamá/papá NUNCA le voy a hacer o decir tal cosa a mi hijo, por que a mi me dolió muchísimo…” y de pronto estás estresad@, cansad@ y tu hij@ hace algo que detona tus botones y….. saió ¡!! Tal cual casi casi hasta con la misma voz que tu mamá o papá….. y entonces dices …”pero juré que yo nunca…..”

Es normal que pasen estas cosas, ser papá es la única carrera que te dan primero el título, pero la cursas después. 

Generalmente sabemos lo que NO queremos repetir, pero muchas veces tampoco sabemos  cómo hacerlo….. y eso es normal, por que vamos aprendiendo en el camino, en la práctica, en el día a día….

Nuestros padres hicieron lo mejor que pudieron con su mejor intención, eso hay que agradecérselos. Ahora nos toca a nosotros aprender a hacerlo diferente.

Vamos a empezar esta semana por reconocer cuando estoy cansad@, enojad@, triste, y se lo voy a comunicar a mi hij@ y le puedo decir, “estoy muy cansad@ no te quiero gritar, te puedes sentar por favor….” Generalmente nos escuchan y su conducta es MUY diferentes, los invito a probarlo esta semana… 

yissel@mujeresimportantisimas.com