Te has preguntado cuántas oportunidades tiene un bebé para nacer tranquilo, sin prisas, en un ambiente de amor y contención? Así es, sólo UNA VEZ.
Existe la creencia de que las mujeres no pueden tener bebés sanos si no es con la asistencia médica y tecnología necesarias, afortunadamente contamos con estos maravillosos avances de la ciencia que han ayudado a salvar tantas vidas, pero no por eso las mujeres somos ahora menos capaces de dar a luz de manera natural. Cuando tienes la información adecuada sabes cuándo puedes ser dueña del momento y guiar tú misma el trabajo de parto y cuándo definitivamente es mejor ponerse en manos de los médicos.

Reflexiona, cuerpo que sabe gestar un bebé, es un cuerpo que sabe cómo hacerlo nacer.

Tu pareja o las personas que tú decides que te acompañen serán tu apoyo y tu guía, quienes te den la seguridad y el acompañamiento necesario para que “tú como mujer contactes con la sabiduría de tu cuerpo, de escucharlo en el momento de dar a luz, seguir los dictados de los músculos, que se balanceen, se columpien y hasta canten. Caminar, respirar, vocalizar, sentirte a ti misma, ser tú misma, vivir el momento sagrado del nacimiento. Penetrar en lo más profundo de tu ser mientras fluyes con las poderosas contracciones y le regalas la vida a tu hijo” (Barbara Harper).

Tú y tu bebé son los protagonistas de este momento.

Atrévete a ser dueña de tu vida, de tus decisiones, de tu parto. Recupera tu poder de mujer, conoce tus derechos y tus opciones para un parto suave y consciente. Para ello, te dejo estos tips:

  • – Toma un curso de preparación para el parto, lee e infórmate sobre tus opciones para dar a luz.
    – Evita escuchar historias estresantes sobre el parto de otras personas. Eso sólo hará que te asustes y no disfrutes tu propia experiencia.
    – Sana tu linaje de mujeres. Conoce la historia de tus antepasadas, desde tu madre, abuela, bisabuela, perdona, suelta los resentimentos y agradéceles la vida que te han transmitido, ahora la vida pasa a través de ti para tu hij@.
    – Elige cuidadosamente al equipo médico (ginecólogo, pediatra, doula, etc.), que te asistirá, respetará y apoyará tal como tú esperas. Además de tu pareja o familiar.
    – Busca un lugar tranquilo y seguro para dar a luz. Hospital, casa, clínica, maternidad. Hay muchas opciones, conócelas y familiarízate con las rutinas y apoyo que te ofrece cada lugar.
    – Reconoce y expresa tus miedos. Es normal sentir temor ante lo que nunca has vivido pero si lo platicas con tu educadora perinatal, tu doula, tu médico o alguien experto en el tema, te puede orientar y ayudar a disipar tus preocupaciones.
    – Libertad de movimiento durante el trabajo de parto, el cambio de posición ayuda a que el bebé descienda por el canal de parto y que tú te sientas más cómoda durante las contracciones.
    – Comunicación constante con tu pareja y con quienes te acompañen para que te sientas segura y confiada de que te ayudan como necesitas.
    – Confía en ti misma, en tu instinto y en tu cuerpo. Sabrás qué hacer en el momento.

Ana Esquivel es Educadora Perinatal y Doula. Terapia con Theta Healing y Flores de Bach.  Email. anadoula.morelia@gmail.com