Aún recuerdo cuando una mamá que estaba tomando un curso que yo impartía sobre cómo restablecer el vínculo con nuestros hij@s me hizo una pregunta que fue una luz en mi camino ……..
Recuerdo que me dijo: “¿ pero cómo pudiste cambiar y dejar de enojarte tanto por las cosas que hacía tu hijo, tener paciencia  y dejar de agredirlo físicamente…….?”
Ni yo misma me había hecho esa pregunta……..  y cuando tuve que responderá entonces me di cuenta!!!!! Le respondí : “cuando acepté que mi hijo era como era por que tenía una herida de abandono y yo no podía cambiar esta situación pero si podía minimizar su dolor…… entonces entendí que tenía que empezar por tener compasión conmigo misma por la manera en la que lo había tratado y también tener compasión con él con su historia ….. entendí que si no empezaba por ahí las cosas NO iban a cambiar y yo iba a seguir siendo agresiva con mi hijo y muy poco tolerante.
La compasión va más allá de la empatía, la compasión es ver y sentir el sufrimiento del otro y  eso nos despierta un impulso de hacer algo para minimizar o lograr desaparecer su dolor.
La empatía, es algo a nivel más intelectual, es la capacidad de comprender la conducta y los sentimientos del otro, es una reacción meramente mental, cognitiva.
Y ahí comenzó la transformación, empecé a vivir mi maternidad como una práctica espiritual, en la cual puse toda mi atención en cultivar  diariamente la compasión.
Cuando te levantas a las siete de la mañana, abres la puerta del cuarto de tu bebé de dos años y te grita “tonta mamá …..” te dan ganas de someterlo y de otras cosas aún peores….. pero ahí comenzaba mi práctica……. La mente me decía “cómo vas a permitir que te diga así a los 2 años!!! Para los 6 te dirá cosas terribles….y entonces la mente me decía somételo, pégale….. y entonces respiraba y pensaba…….ten compasión te dice esto por que está sufriendo…… con violencia no se soluciona nada…. Sólo aumentarás más su dolor……. Y entonces me enfocaba en aliviar su sufrimiento……y le hablaba con palabras tiernas, lo cargaba y trataba de abrazarlo y por supuesto que a veces no se dejaba….pero yo insistía….. a veces si lograba abrazarlo, otras no, pero lo mejor fue que dejé de ser violenta con él ……… en lugar de aumentar su sufrimiento con mis agresiones, pude minimizarlo con amor, con ternura…..
No fue un camino fácil ni de la noche a la mañana, y les confieso que hubo muchos momentos en los cuales perdí y fui agresiva con él, pero conforme lo hacía más consciente eran más los momentos en los que podía responder desde la compasión, enfocándome en qué era lo que mi hijo necesitaba en ese momento.
La compasión es la capacidad de darle al otro lo que necesita, muchas veces como mamás no nos enfocamos en el otro, nos enfocamos en lo que nosotras queremos y es ahí cuando respondemos de manera poco tolerante y a veces agresiva, cuando queremos controlar….
Tu puedes practicar una maternidad con compasión, la próxima vez que tu hij@ te haga un berrinche conéctate con lo que TÚ estás sintiendo en ese momento (desesperación, frustración, enojo, desolación, vergüenza) la conexión con nuestros hij@s es TAN fuerte que generalmente lo que tu como mamá estás sintiendo en esos momentos tu hij@ lo está sintiendo, así que conéctate con esa emoción, siéntela y pregúntate ¿qué puedo hacer para aliviar lo que siente?
Muchas veces nos enfocamos en controlar la conducta, en lugar de enfocarnos en la emoción…… generalmente en esos momentos un abrazo, cargarlo, apapacharlo es la mejor opción aunque en un principio sea difícil y no se deje, poco a poco van cediendo.
Te invito a que pruebes una maternidad con compasión, ya que así podrás ver cómo estableces una conexión con tu hij@ muy profunda…..
Si te interesa recibir asesoría al respecto contáctame