¿Recordarán que hace poco les escribí sobre cómo podíamos relacionar la meditación con la carrera?, les hablé un poco de lo que Sakyong Mipham Rinpoche nos explicaba en su libro “Run with the mind of meditation” y el beneficio que traía correr para nuestro cuerpo.
Vuelvo a tocar este tema porque me parece que es un claro ejemplo de cómo podemos lograr un beneficio espiritual no importando la religión o creencias que tengamos y con un simple ejercicio que sólo requiere voluntad y unos buenos tenis para empezar.
Sakyong  es la cabeza espiritual del linaje budista Shambhala, la cual parte de la base de que la bondad humana fundamental y la sabiduría trascienden cualquier cultura o religión. Es un enfoque laico, no religioso, que enseña la senda para alcanzar la valentía, la dignidad y la afabilidad, y encarna una esencia que ha existido en muchas culturas a lo largo de la historia.
Cree en la inherente sabiduría, la compasión y el valor de todos los seres, así que sus enseñanzas muestran cómo utilizar a vida cotidiana y en este caso, la carrera, como un medio para madurar este potencial espiritual. Así que nos dejan estos 5 consejos básicos para empezar a correr meditando o meditar corriendo:

Sé Consiente

La primera técnica que Sakyong recomienda es desarrollar la conciencia del cuerpo: pon atención en cómo respiras, cómo aterriza tu pie en el suelo, cómo se balancean tus brazos. Si tienes alguna zona en tensión (puños u hombros apretados), relájala, pero también busca la potencial causa dela tensión. ¿Está relacionada con la acción de correr o con algún asunto de tu estilo de vida como falta de sueño? Simplemente llevar la atención a nuestro cuerpo sin juicios y vivir en momento presente, no el futuro ni el pasado, conlleva a grandes recompensas: mayor eficiencia, mejores tiempos y menos lesiones.

Sé Optimista

Diversas investigaciones establecen que una perspectiva optimista mejora la capacidad atlética. Los maestros budistas dicen que debemos tomar los pensamientos negativos como una racha de mal clima, como una tormenta que tarde o temprano pasará; y que es tan solo eso, algo que llega, ocurre y se va. Mantener los pensamientos en su estado más positivo durante esos 10 o 42 kilómetros te harán la vida más fácil. Mientras se ejecuta una carrera, es importante permitirnos apreciar lo que estamos haciendo, los beneficios saludables que trae y disfrutarlo; los pensamientos son poderosos y se siente su efecto de inmediato en el cuerpo. La apreciación crea flexibilidad mental y una identidad saludable. Podemos utilizarla como una puerta de entrada a la experiencia de la felicidad interna que está siempre disponible, no importa lo que pase en nuestras vidas.
Acepta el Desafío
Otro aspecto de la construcción de la sincronía mente-cuerpo es autoretarnos. Dentro de cada sesión sea de carrera o meditación, siempre habrá retos. En lugar de verlos como un problema, podemos considerarlos como nuevas fronteras para el crecimiento y la fuerza. Aprender a centrarse en lo positivo permite ver dónde y cómo podemos mejorar. Esto funciona sea que estemos desafiándonos físicamente para correr un poco más lejos o más rápido, o desafiándonos para estar cada vez más presentes.
En la meditación, el reto es ser valiente, no tratar de escapar del aburrimiento o la molestia, sino quedarse y relajarse con cómo son las cosas. Cuando apreciamos el desafío y logramos deshacernos de apegos, rutinas y de nuestras zonas de confort, la mente aumenta su fuerza y profundidad.

Una vez que podemos aceptar lo que está sucediendo, la vida se vuelve el doble de interesante. El desafío añade un poco de audacia y extravagancia.

Corre con un Propósito

En la meditación, tener un propósito corresponde a la noción de inteligencia, en atletismo, y la actividad física en general, corresponde a la energía.
Sin propósito, nuestro cuerpo carece de energía y nuestra mente empieza a divagar. Y el propósito no es otro que mantener nuestro bienestar. Nuestro propósito específico puede variar día a día; por ejemplo, nuestro propósito podría ser mantenernos frescos o mantenernos en sintonía con nuestro entorno. Tener un propósito le da un carácter lúdico a nuestras actividades y es esencial para la sincronía mente-cuerpo, que nos alinea con el momento en que nos encontramos, en la carrera. Se trata de una profunda fuente de poder que nos puede sostener a través de toda la vida.

Siéntete Digno

La integración cuerpo y mente le da sentido a la tarea que realicemos y eso nos hace sentir dignos y orgullosos de ser quienes somos, de estar donde estamos y de hacer lo que hacemos con absoluta presencia. Hemos conectado con nuestra esencia innata de bondad y fuerza. Al conectar con nuestra propia valía, nos conectamos con la dignidad de toda la humanidad.
Grandes y  fáciles consejos, ¿no lo creen? Pongámoselo en práctica y seguro confirmaremos este increíble pensamiento con el que quiero cerrar:

“En definitiva, correr y meditar son actividades humanas básicas. El mero hecho de movernos es beneficioso para nuestro cuerpo. La quietud es beneficiosa para la mente. La clave radica en ser conscientes de quiénes somos y dónde estamos, conectarnos con el firme propósito de armonizar nuestro cuerpo y nuestra mente, con nuestro bienestar interior, usar los cotidianos desafíos de la carrera como una forma de enfrentar el gran reto de nuestra existencia. Correr así nos otorga una profunda dignidad como seres humanos, convierte la carrera en una preciosa forma de cultivar nuestra fuerza y nuestra compasión, hacia nosotros mismos y hacia todos los seres”. Sakyong Mipham Rinpoche

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