Conocí a Astrid mientras yo vivía en India y ella viajaba sola por todo el mundo, ella había pasado un mal momento en India y amigos en común me buscaron en face ara que la ayudara, les dejé mi teléfono y no supe de ella. Un par de días después fui a un curso de meditación, escuché a una chava hablando en inglés con un acento innegablemente mexicano, me acerqué a ella y le pregunté si era la que estaba buscando ayuda, me dijo que sí y ahí del otro lado del mundo sin conocernos nos abrazamos. Astrid es una Mujer Importantísima porque se atreve a hacer lo que le dicta el corazón, crea sus reglas e inspira a otras mujeres a vivir como quieran y por eso está hoy aquí cerrando nuestra semana de autenticidad y abriendo la de zona de confort, en cuanto la leas te vas a dar cuenta por qué la escogí a ella, te va a encantar su artículo, aquí te lo dejo:

 

Seguramente sus vidas, al igual que la mía, se pueden dividir según los diferentes roles que han ido interpretando. Como todo el mundo, desde siempre fuimos marcados por etiquetas, expectativas, juicios, apodos y demás. Desde bebés se nos imponen cargas súper fuertes que con el tiempo se multiplican y mezclan, haciendo que nuestra identidad termine por ser un verdadero misterio (cagadero) hasta para nosotros.

 

Cuando yo nací se rumora que era una “bebé feíta”, luego de chavita era una niña gordita y muy simpática. Después me hicieron el favor de comunicarme que “me compuse” (“ME COMPUSE”, qué tal eso) y así podría seguirme con muchísimas percepciones; ¿cuál de todas soy?: la respuesta es todas, ninguna y muchas más.

Últimamente, el consenso popular ha decidido que hoy una de mis etiquetas, es la de ser auténtica. No me quejo, de todas mis reputaciones, creo que ésta es de mis favoritas. Supongo que porque por simple definición, es la que más se acerca a mi realidad (sea cual sea ésta).

La verdad nunca he sido fan de esta obsesión de encasillar todo y a todos. Según yo, definir es en gran medida limitar y limitar, solo nos quita posibilidades. Tener todo encajonado simplemente mata la magia. Igual y soy radical con eso, pero qué le hago, siempre le he tenido fobia a las imposiciones. “Soy muy libre” ja!!!

 

¿Quién decide lo que eres? Hasta donde yo entiendo, eso es algo totalmente personal. Nadie puede ser más autoridad sobre ti que tú mismo.

Aunque no soy la diosa de la autenticidad, ni busco ser autoridad de nada, es verdad que le he dedicado mucho tiempo y energía a este tema y en el camino me han quedado claras varias cosas. Acá les comparto algunas ideas que en tiempos de estrés, me han ayudado a recuperar mi paz.

 

  1. Quiérete. No importan tus razones para no quererte, QUIÉRETE.
  2. Obsesionarte con ser auténtico es el camino más directo a la falsedad. Ser auténtico es tan fácil como ser tú y disfrutarlo.
  3. Sigue tu intuición. No la cuestiones, no la platiques, no la sometas a votación, OBEDÉCETE. Cuando sientas algo en la panza, aviéntate.
  4. Al diablo la opinión de todos. a) A nadie le importa tanto como crees b) Hoy hablan y mañana se les olvida c) Nunca le vas a dar gusto a todos.
  5. Si algo te da miedo, mejor. Vencer el miedo (o aprender a actuar con él) es lo único que te va a hacer crecer.
  6. Estás en este mundo para ser feliz, no para ser “perfecto”.
  7. En tu vida mandas tú, no le regales a nadie el poder/placer de manejarla.
  8. “Qué chingados importa, hazlo de todos modos.”el máximo mantra de vida 😉
  9. Está más padre destacar que encajar, así que no te quiebres la cabeza tratando de ser igual que todos.
  10. Conócete. Jamás podrás ser tú mismo si no sabes ni quién eres.14054890_10157334491955615_1000898204_n
  11. Todos tenemos un llamado de vida, ten claro el tuyo y no te detengas hasta lograr lo que te nace.
  12. Respeta tu esencia. Tienes algo demasiado cabrón, algo que nadie nunca ha tenido, ni podrá tener jamás. Eso es tu máximo don y se llama “ser tú”. Úsalo a tu favor. Eres único, y ese, es tu más grande poder; no lo desperdicies tratando de ser la copia barata de otro.
  13. Tu punto de vista es tuyo y ya por eso, es válido. Grítalo sin miedo.
  14. Si sientes que quieres hacer algo pero no sabes ni porqué, ni por dónde: deja de darle vueltas, no te cuestiones y hazlo. Empieza por donde Dios te dé a entender pero empieza YA. El camino se irá trazando solito.
  15. Pretender que no tienes defectos es una tontería que nadie te va a creer. Si eres pésimo para algo dilo abiertamente, ríete y relájate. Todos somos malos para mil cosas, no te traumes, no pasa nada.
  16. No juzgues a otros, acuérdate que estamos tratando de salir de ese loop enjuiciador y criticón que solo nos hunde a todos. Sé tú y deja que los otros hagan lo propio.
  17. Nada es tan importante y nada dura para siempre; así que deja de construir tan analíticamente tu personalidad, no pierdas tiempo con eso y sal a vivir.
  18. Tus palabras, acciones y pensamientos deben ir siempre hacia el mismo lado. Sé coherente hasta en los detalles más “insignificantes”. Sé coherente aunque nadie te esté viendo.

 

Sé que todo esto parece un tanto obvio pero la realidad es que pocos lo tienen dominado. La autenticidad se entiende fácil pero se ejerce difícil. Según yo, nada es más importante y valioso que tener el coraje de vivir tu propia vida, así que vale toda la pena intentarlo 😉

 

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