Últimamente he escuchado a muchas personas diciendo que quieren salir de su zona de confort y hacer cosas que no se habían animado a hacer. La verdad es que la rutina nos absorbe poco a poco y de pronto nos encontramos en sitios y situaciones que no nos aportan nada nuevo ni nos dan chance de experimentarnos en circunstancias distintas. Pero creemos que la raíz es el sitio o la situación sintiéndonos imposibilitadas para avanzar o que salir de nuestra zona de confort implica sólo hacer cambios externos.

Muchas personas tienden a confundir salir de su zona de confort con hacer cambios drásticos en sus vidas y por ello ni siquiera lo intentan, la verdad es que para salir de tu zona de confort no necesitas hacer cosas gigantes, tu zona de confort puede ampliarse con cosas muy pequeñitas pero inmensamente significativas si logras hacer aquellas que de verdad logren transformar tu ser.

Por definición una zona de confort es donde nos sentimos seguras, cómodas y protegidas, lo cual es algo que en el fondo todas anhelamos. ¿Por qué salir de esta zona que tanto anhelamos? La verdad es que no es necesario salir de ningún lado para crecer. A veces hasta aceptar y valorar lo que tienes implica ampliar tu zona de confort, por que no es nada fácil, de hecho es una de las prácticas espirituales más elevadas que hay.

Todos los días tenemos la oportunidad de salir de nuestra zona de confort haciendo pequeñas decisiones conscientes para expandirlas.

Por ejemplo, estás en una relación estable y piensas estoy metida en mi zona de confort, ya no soy amorosa, ni me arreglo, ni siento maripositas en el estómago… y entonces piensas que salir de tu zona de confort es dejar esa relación (lo cual es válido si no amas a esa persona o hay temas importantes que te hagan dejar la relación). Salir de esa zona de confort no necesariamente significa que te vayas, por que al hacerlo tendrás otra relación en la que dejes de ser amorosa, arreglarte y repetir el viejo patrón. Es cómo la frase de: Terminé viviendo el mismo infierno pero con diferente diablo.

Si sólo haces cambios pero no cambias tú, tu perspectiva de la vida, tu forma de relacionarte o de actuar en realidad no estás saliendo de tu zona de confort… sólo estás constantemente sometiéndote al estrés del cambio a lo guey. 

Salir de tu zona de confort es romper patrones, no salir corriendo. Es trabajar cada día en hacer los ajustes necesarios que  para seguir creciendo como persona, y llegar a ser la versión de ti misma que quieres llegar a ser.

Tu zona de confort no está en tu pareja, ni en tu trabajo, ni en tu familia, está en tu mente y en tus actitudes cotidianas. La zona de confort suele confundirse con el aburrimiento, y la única responsable de no estar aburrida eres tú… creeme que si te comprometes a transformarte, lo menos que va a pasar es que te aburras.

Aquí te dejo algunas preguntas que te pueden ayudar a ampliar tu zona de confort de manera gradual.

  • ¿Qué nueva experiencia te gustaría añadir a tu vida? Puedes hacer una lista y seleccionar la que creas que es más relevante para ti. Piensa en experiencias internas, recuerda que las respuestas no están en un viaje, o en tener otras cosas. Experimentar aceptación, compasión, auto aceptación, ternura, tranquilidad, felicidad, sensualidad, son experiencias nuevas que van a cambiarte de dentro hacia afuera. Probar nuevas comidas, aprender nuevos idiomas seguro son eperiencias enriquecedoras pero no necesariamente transformadoras.
  • ¿Qué te impide vivir esa nueva experiencia? Y ojo, no busques justificaciones como falta de tiempo o falta de dinero, busca dentro de ti. ¿Qué emociones te impiden vivir esa experiencia? Si por ejemplo la experiencia es abrirte a los demás, lo que te lo impide no es el tiempo, probablemente es el miedo a abrirte a otros, la falta de confianza y hasta la falta de práctica.
  • ¿Qué pasaría si pudieras vivir esa experiencia? En el mismo ejemplo tendrías más amigos, en el ejemplo anterior tendrías una relación de mayor calidad. Piensa en las ganancias, estas van a ser una gran motivación.
  • Ahora vamos a pensar en tus miedos ¿Qué te da miedo cuando piensas en vivir esa experiencia? Que te rechacen, que no sean amigos tan chidos… ¿Qué tan reales son esos miedos? Digamos que en la realidad solo tienes cincuenta por ciento de probabilidades que te suceda.
  • ¿Cuál es el primer paso que debes dar para vivir esa experiencia? Piensa en algo inmediato y chiquito… levantarme más temprano y arreglarme, ser más detallista con mi pareja, saludar a los vecinos, no quejarme un día, ser más tolerante en el tráfico.
  • ¿Cuándo puedes empezar? Fíjate metas realistas y sé constante. Es muy útil tener un diario para ver tus avances.

Salir de tu zona de confort no tiene por qué ser amenazante, puede ser una aventura divertida que te ayude a concretar tus sueños… ¿estás lista a comprometerte contigo misma?

mayda@mujeresimportantisimas.com