De verdad de verdad que el respeto al derecho ajeno es la paz, eso, o ya de verdad ya estoy a nada, nadita de ser la bruja de hansel y gretel, bueno no… nunca por nada engañaría niños para que fueran a mi casa, no por el engaño, sino por que en verdad, no tengo paciencia con los niños.
Lo descubrí a los 29, le dije a mi ginecólogo:
Alejandro yo creo que algo esta muy mal, ese reloj biológico que dicen mis amigas que suena cabrón antes de los 30… si existe el mío no sirve…
Alejandro se rió muchísimo, y me dijo, cuando tengas 45 nos preocupamos.
Quitándome un peso enorme de encima, había llegado con el por que mi anterior ginecólogo cada año me recibía con una tablita que dice cuantas mas probabilidades hay de que mi hijo (el que ni siquiera sabia si quería) tuviera síndrome de down, esto por supuesto que era culpa mía por que el chingado reloj no había sonado a tiempo, y todas las enfermedades del hijo imaginario se deberían al estúpido reloj que no sonaba.
Faltan 3 años para que mi ginecólogo y yo nos preocupemos, pero cada año que nos vemos nos preocupamos menos… el reloj no va a sonar, o tal vez ya sonó y no lo quise escuchar. Algunas, lo crean o no, no queremos ser mamas. No nos conmueven los bebes, no nos enternecen cuando lloran, no les sonreímos en los restaurantes, no nos ofrecemos a cargarlos, menos a cambiarlos, los podemos cuidar si son sobrinos (a esos si los adoramos) o hijos de alguna amiga muy cercana, y YA.
Pero la sociedad insiste… persiste… exige que seamos distintas, no puedo decir que se la pasan preguntándonos que nosotros para cuando, por que seria mentir, ya nadie espera que tengamos hijos.
Eso es la gente cercana, pero la que ni conozco… no bueno! estoy de vacaciones, escojo un lugar ESPECIALMENTE por que es de adultos sin niños, siempre se cuela uno o dos, no tengo tanta bronca por que mis audífonos son muy buenos… me subo al elevador, muy lista para la Playa, Piso 15… se abre el elevador:
-Muñequitaaaaa dile Buenos días a la señora
Munequita dice : “enos ias”
– Oye Muñequita la señora también va a la playaaaaaa, pregúntale si ahí hay tesoros!!!
Munequita abre Los Ojos, y voltea a ver a mi, la seniora, que tiene la respuesta a sus ilusiones.
– ¿A tesoro? ¿A paya?
Piso 12!
La señora (yo) inhala y exhala: si yo vi un Tesoro en la playa
¿¿¿Cuánto karma generaré por esa mentira??? ¿Si le miento a Muñequita es menos grave?
-Muñequitaaaaa ensénale a la señora tus aparatos para encontrar tesoros…
-Muñequita saca palas, picos, cubetas de una cubeta, el elevador leeeeentoooo es el karma que acumulé por la mentira que le dije a muñequita.
Muñequita sigue sacando sus herramientas y termina dándome un madrazo en el pie. Se ríe, la mama ni cuenta, el elevador lento, muñequita viéndome…
Ay que bonitos juguetes mu-ñe-qui-ta. Termino fingiendo.
-Aias, dice muñequita.
La mama de munequita y la abuela se abrazan,¡¡¡¡ dijo gracias!!!! ¡¡¡Que bonita!!!
¡Me madreó! pienso yo. Aprieto un botón del elevador,
-No vas a la alberca?
-No, me quedo en el lobby.
Y aquí estoy; esperando hacer tiempo a que muñequita, mamá y su abuela se establezcan en un sitio para buscar la palapa contraria y preguntándome…
¿Por que la gente piensa que solo por ser mujeres amamos hablar con tooodas a muñequitas del elevador? Yo no ando por los elevadores pidiéndole a la gente que hable con mis perros.
Voy a ir con Alejandro y le voy a preguntar si de esto si me tengo que preocupar.
Mujer Importantísima