¡Esta reflexión comenzó un viernes por la tarde y me encontraba sola, planeando que hacer con mi tarde libre!
Debido a que cada uno de mis hijos ya tenían armado un plan, para ir al cine con sus amigos, o festejar con ellos, o ir a patinar por mencionar algunas de sus actividades…. en las que ¡ya no estaba su mamá incluida!
Oh My God! Que está sucediendo le pregunte a mi esposo, a lo que me dijo: ¡Relax! Tus hijos ya crecieron y están buscando ser independientes, están buscando su individualidad.
Debo admitir que no me encantó su comentario, pero ya después de asimilado me di cuenta que en efecto así es la vida y está es una etapa más que me estaba tocando pasar.
Después vinieron los permisos para las fiestas nocturnas o salidas al “antro”, esas noches que no hayas que hacer hasta que sea la hora pactada del permiso que les diste , picándote los ojos para no quedarte dormida antes de que lleguen, por la preocupación que da, que “tus pequeños“ estén fuera de casa tan tarde………bueno  como si yo no hubiera hecho lo mismo a esa edad.
Es sólo qué para las mamás, estos jóvenes no dejan de ser los pequeños que antes tuvimos en brazos, y que enseñamos a caminar.
¡Pues si! Así es, cuando ellos crecen y buscan su individualidad debemos enseñarlos a caminar de nuevo y a ser Independientes, pero ahora en el mundo real y por sí solos; a valerse por sí mismos y; ayudarlos a planear y lograr sus propias metas. Si lo queremos expresar de otra forma, enseñarlos a volar, y a madurar.
No existe mejor satisfacción de padres, que la de saber y ver que tu hijo ha madurado y que lo  está haciendo muy bien ante la vida, ante la Universidad y ante todos los conflictos que se le han presentado y ha tenido que resolver por sí solo.
Dejarlos ser, dejar que decidan, dejar que se expresen libremente; es permitirles crecer y ayudarlos a encontrar su propio YO ante la vida.
Es hacerles entender que de ellos y solamente de ellos depende su vida; que lo que están “sembrando hoy es lo que cosecharán mañana “aunque suene trillado.
Y recordarles que, en todo momento los Padres siempre estaremos ahí, apoyándolos y escuchando atentamente para orientarlos con base en la experiencia  vivida.
Esta etapa en la que los hijos se van de casa duele, pero no hay mejor momento feliz que cuando los recibes de regreso, aunque sea como visita, con el triunfo en la mano y orgullosos de ser Independientes. ¡Viva la Independencia!
Gina Pintor