El 21 de septiembre de 1981 la ONU (Organización de las Naciones Unidas), designó que cada año en esta fecha se celebraría el Día Internacional de la Paz.

En Mujeres Importantísimas hemos decidido dedicar esta semana a tratar diferentes temas relacionados a la paz. Cuando May me pidió escribir un artículo sobre este tema, me sentí en apuros. “Pues yo vivo en paz… ¿de qué escribo?”. Tras varias preguntas a mí misma sobre qué escribir, me di cuenta de que ni siquiera estaba segura de lo que es la paz.

Entonces corrí a Google pidiendo ayuda, y encontré que la RAE (Real Academia Española) tiene varias definiciones para la Paz:
Del lat. pax, pacis.
1. f. Situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países.
2. f. Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos.
3. f. Ausencia de ruido o ajetreo en un lugar o en un momento.
4. f. Estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud. Disfrutar de una paz profunda.
5. f. Rel. En la misa, saludo que toda la asamblea se ofrece mutuamente como signo de paz y reconciliación.
Entre muchas otras definiciones, me di cuenta que la paz es muchas cosas, pero en todas las definiciones la paz sigue siendo la misma, la paz es femenina, ¡la paz es mujer! Se utiliza en diferentes contextos: de guerra, tranquilidad, religioso, etc., sin embargo en cada uno de ellos, la paz sigue siendo ELLA, y no lo digo yo, lo dice la RAE con esa pequeña “f” antes de cada definición.

La pregunta es ¿por qué femenina y no masculina?

La imagen femenina ha sido, y sigue siendo relacionada con el amor, el cuidado hacía los demás, la comprensión y el equilibrio en la familia. Es como si fuera algo natural e instintivo en nosotras; proteger, amar incondicionalmente, escuchar y ayudar son dones que la naturaleza ha decidido otorgar a la mujer.
Este día que celebramos la paz, en un mundo donde todavía no la hay complemente; creo que la mejor manera de buscarla e ir tras ella, es siendo más femeninas que nunca. Está en nuestra naturaleza.

Como madres amemos y entendamos a nuestros hijos, como hermanas apoyémonos unas a otras, como amigas escuchémonos y demos palabras de aliento.

Contagiemos paz en nuestro entorno, no busquemos conflictos y enfoquémonos en buscar juntos las soluciones, no critiquemos ni juzguemos, mejor comprendamos que cada persona vive su propia lucha.
Cultivemos la paz dentro de nosotras, en misa, meditando, en terapia, o simplemente con nuestra actitud todos los días. Portemos y compartamos orgullosamente ese don que unidos, nos permitirá llevar paz a nuestro entorno, los pueblos, países y el mundo.

Ser mujer es tener la capacidad de guiar hacia la armonía, el equilibrio y sobre todo, la paz ¡Atrévete!

“No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla.” –Eleanor Roosevelt-
CARPE DIEM

Vale Milenial

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