Creo que empecé a correr cuando tenía 17 años. Hoy tengo 38. Lo cual hace que lleve aproximadamente unos 21 años haciendo esto.
El correr ha formado parte de mi vida por mucho tiempo, por lo cual no imagino el no hacerlo, sin embargo, cuando a mi marido le diagnosticaron hernia de disco y el especialista en Cirugía de Columna Vertebral le dijo “No puedes correr. No puedes correr ahora y no podrás aún si decidieras someterte a cirugía”, debimos empezar a considerar otras opciones. Y hablo en plural porque el duelo también fue mío.
Superado -o medio superado el “shock”, y resignados a que H viviría con dolor el resto de sus días, empezamos a buscar opciones de actividades que le permitieran fortalecer su espalda y así, un buen día, llegamos a un estudio de Hot Yoga.
“Una sesión de 90 minutos, 26 posturas, a 42°C”… Así nos lo explicaron.
Y sin más nos apuntamos a la sesión de prueba del sábado de esa semana.
Por supuesto mi marido y yo llegamos diciéndonos uno al otro “¡Qué va! ¡Por supuesto que aguantamos! ¡Nosotros somos maratonistas!”, en fin, ahí vamos… justo hoy hace un año que fue nuestra sesión de prueba.
La primera postura estuvo fácil, ¡respiración “Pranayama”! Y conforme respirábamos una y otra vez empecé a ver cómo unas pequeñas perlas de sudor empezaban a poblar mis brazos. 1, 2, 3,… respira, manos entrelazadas, nudillos debajo de la barbilla, brazos hacia arriba como alitas de pollo… 4, 5, etc. La segunda postura, de la media luna con manos en los pies… “Huy, ésta como que sí me costó un poco”, y así, una postura a la vez, una tras otra. ¿El reto del primer día? “Quedarse en el salón. Si sientes que te mareas, siéntate, respira, pero no te salgas”. Eso nos dijeron y eso hicimos 90 minutos después no lo sentimos tanto como al día siguiente.
¿Pero qué es esto? ¡Me dolían músculos y zonas de mi cuerpo que ni sabía que existían!
A un año de distancia de esa primera clase les puedo decir que tiene al menos 6 meses que mi marido no toca un analgésico. Y contrario a lo que yo podría pensar, hoy su flexibilidad -¡y también la mía! ha mejorado de una manera muy importante. Inicialmente la postura “Supta-Vajrasana” sólo podía mantenerse hincado, hoy en día logra realizar la postura completamente. Bueno, le falta juntar un poquito las rodillas, pero con seguridad he sido testigo de su progreso.
Hot Yoga es una disciplina que, aunque son las mismas 26 posturas todos los días, ningún día es igual. Te retas a ti mismo durante 90 minutos cada día a mantenerte en el salón, sin importar qué tan cansado estés o sin ánimos de hacer nada. Te mantienes concentrado retándote a ti mismo a lograr un poco más cada día: Mantenerte 1 segundo más en equilibrio, mantenerte un segundo más concentrado, estirarte un poco más hoy que ayer…, un segundo más y un poco más que el día anterior, todos los días.
Adicional al ejercicio mental, tenemos los beneficios que físicos, pero esos te los platicaré la próxima vez!!!
Por: Paola Vázquez
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