Aún recuerdo cuando fui a mi primer día de la clase de natación…..tenía yo como 6 años, ahí voy, confiada, con mis hermanos mayores, entro al agua y cuando menos me lo espero el profesor me hunde la cabeza !!! así !! sin avisar !!!!! salí como pude, con MUCHÍSIMO miedo, terror, tosiendo, asustada, sin entender qué fue lo que pasó.
No recuerdo que pasó después, sólo sé que desde ese día mi relación con el agua fue distinta a la que tienen la mayoría de las personas que saben nadar.
Mi mamá no me volvió a llevar a la clase… la vida pasó y nunca aprendí a nadar. Me metía a la alberca y trataba, digamos que “nadaba” como perrito, y cuando metía la cabeza al agua, tenía que taparme la nariz.
Mis hijos nunca entendieron por qué no me metía al mar con ellos, por qué no jugábamos carreritas en la alberca, sólo les decía que lo hicieran con su papá. Claro que sabían que no sabía nadar, pero me veían en mi estilo de perrito y me decían: “pero si sí nadas mamá…”.
Desde hace tres años, tengo la fortuna de vivir en un lugar rodeado de naturaleza, un lago hermoso y muchas montañas, aprendí a esquiar junto con mis hijos y a remar en kayak y en paddle board, lo disfruto muchísimo. La gente que sabe que no sé nadar, me pregunta: ¿pero cómo haces todo eso si no sabes nadar? y les respondo, traigo siempre chaleco salvavidas.
Pero de pronto me cuestioné ¿por qué no aprendo a nadar? y claro mi mente me contesta: “ ¿qué?…¿es en serio?…tienes 47 años !! ya para qué !!!
Y me respondí: para vencer mis miedos y las limitaciones que nos pone la mente y para que mis hijos vean que yo también tengo miedos, que no sé hacer todo y que puedo aprender, no importa la edad.
Hoy estoy aprendiendo una nueva forma de respirar, de moverme, el primer día que logré estar en el agua con la cara adentro, completamente relajada, fue una experiencia inolvidable para mí !
Legué a mi casa y cuando mis hijos me preguntaron: mamá, ¿Cómo te fue?… me puse a llorar !!! ambos me abrazaron y me preguntaron si estaba asustada, que si me había pasado algo malo…y yo simplemente les dije: no… al contrario, lloro de felicidad por que vencí mis miedos y mis limitaciones y hoy sentí por primera vez en mi vida lo maravilloso que es poder flotar en el agua. Nos reímos los tres, y me dijeron: ya vamos a poder nadar juntos !!!
Creo que ese día lo vamos a recordar siempre….. aprendí que a veces nuestros hijos tienen miedos y los forzamos o los obligamos….. y no siempre están listos, pero también aprendí lo importante que es que vean que nosotras también tenemos miedos y los vencemos, porque se vuelve una victoria compartida.
yissel@mujeresimportantisimas.com