Existen muchos factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de llegar a tener cáncer de seno, pero desafortunadamente aún no se sabe a ciencia cierta cómo es que algunos de estos factores de riesgo causan que las células se vuelvan cancerosas. Además de que las hormonas parecen desempañar también un papel en muchos casos de cáncer de seno, aunque de igual forma no se sabe cómo es que ocurre esto.

Revisando varios artículos quisimos responder a varias de las preguntas que nos hacemos: ¿Qué es lo que nos hace propensas a padecerlo? ¿Es hereditario o no?, ¿Qué le pasa a los senos?

Las células de los senos normales se convierten en cancerosas debido a cambios o mutaciones en el ADN. Esto significa que las mutaciones están en cada célula del cuerpo y pueden aumentar notablemente el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer y sueles ser responsable de muchos de los cánceres que afectan con más frecuencia a algunas familias. Para el caso del cáncer de seno el menos del 15% de las mujeres tiene un familiar con esta enfermedad
Sin embargo, la mayoría de los cambios del ADN relacionados con el cáncer de seno ocurre en las células individuales del seno en el transcurso de la vida de una mujer, y no son heredados.
La realidad también es que la mayoría de las mujeres que tienen uno o más factores de riesgo de cáncer de seno nunca padece este cáncer, mientras que muchas mujeres que lo padecen no tienen factores de riesgo conocidos (excluyendo el ser mujer y de edad avanzada). Aun cuando una mujer con factores de riesgo padezca este cáncer, resulta difícil saber cuánto pudieron haber contribuido estos factores.
Algunos de los principales factores de riesgo no se pueden cambiar, como ser mujer, envejecer y tener ciertos cambios genéticos. Estos factores aumentan el riesgo de padecer cáncer de seno. No obstante, si se tiene uno, o hasta muchos factores de riesgo, esto no significa que seguramente se padecerá la enfermedad.
Otros factores de riesgo están relacionados con factores causantes de cáncer en el medio ambiente o conductas personales, tales como fumar, consumo excesivo de bebidas alcohólicas, sobrepeso, falta de actividad física y la alimentación.

Algunos factores afectan el riesgo más que otros, y el riesgo de cáncer de seno cambia con el transcurso del tiempo debido a factores como el envejecimiento o el estilo de vida.

La evidencia que indica que la actividad física en forma de ejercicio reduce el riesgo de cáncer de seno está aumentando. La pregunta principal es determinar cuánto ejercicio es necesario. En un estudio de Women’s Health Initiative, caminar a paso ligero tan poco como 1¼ a 2½ horas por semana redujo a 18% el riesgo de una mujer. Con diez horas de caminata a la semana se redujo el riesgo aún un poco más.

Para reducir su riesgo de cáncer de seno, la Sociedad Americana Contra El Cáncer recomienda que los adultos hagan al menos 150 minutos de actividad física de intensidad moderada o 75 minutos de intensidad vigorosa por semana (o una combinación de ambas), preferiblemente repartidos a través de la semana.

Por otra parte existen otros factores de riesgo que han sido controversiales o que han sido desmentidos entre estos se mencionan:
Desodorantes; los rumores han sugerido que las sustancias químicas que se encuentran en estos son absorbidas a través de la piel, interfieren con la circulación linfática, y causan la acumulación de toxinas en el seno, y finalmente producen cáncer de seno, sin embargo, según la evidencia disponible, existe poca y si es que hay alguna, razón para creer que los desodorantes aumenten el riesgo de cáncer de seno.
Sostenes; no existe una buena base clínica o científica para decir que los sostenes causan cáncer de seno al obstruir el flujo linfático. Un estudio reciente que incluyó a más de 1,500 mujeres no encontró vínculo entre el uso del sostén y el riesgo de padecer cáncer de seno.
Implantes de seno: varios estudios han descubierto que los implantes de seno no aumentan el riesgo de padecer cáncer de seno, aunque los implantes de seno de silicona pueden causar la formación de tejido cicatricial en el seno. Los implantes dificultan la visualización del tejido mamario en los mamogramas convencionales, aunque se pueden obtener radiografías adicionales, llamadas vistas con desplazamiento de implantes, para hacer un examen más completo del tejido del seno.
Ojalá pudiéramos saber que hacer exactamente para evitarlo, cuidemos nuestro cuerpo, trabajemos por el futuro que queremos y si por desgracia llega levantemos la cabecita y busquemos todos los medios para derrotarlo.
* Los datos estadísticos se basan en publicaciones de “American Cancer Society”

tania@mujeresimportantisimas.com