“El contento es el más grande de los tesoros, ninguna riqueza puede rivalizar con él”
Recién estuve en uno de los mejores hospitales de la Ciudad de México, en uno de sus costados pude ver un anuncio que decía: “Ahora soy feliz sin cáncer”, difiero.
Implica entonces que ¿las personas que no tienen cáncer sí son felices y las que lo tienen no? O que: ¿las personas que tienen cáncer cuando ya no lo tienen son instantáneamente felices? Difiero.
Y difiero desde dónde me puso la experiencia viva: hace algunas semanas estuve en un simposio acerca del cáncer, dónde pude asomarme a otras realidades, a mirar desde otro punto y con otra perspectiva.
La vida me otorgó el privilegio de conocer y convivir con mujeres guerreras incansables, valientes, de presencia fuerte, Mujeres Importantísimas que han padecido cáncer algunas, o lo padecen otras en este momento. Mujeres fuertes y la mayoría, si no es que todas… Felices.
¿Cómo es esto? ¿No se supone que es este motivo más que suficiente para sufrir grandemente? Así se me mostró crudamente, sólo se supone.
De ellas aprendí escuchando en voz propia lo que es amanecer agradeciendo el haber amanecido, el valorar el día, la mañana, la hora, el aliento, el instante.
Que lo que hace a la vida significativa es cuánto aprecio lo que sea que para mí sea importante, y ante este panorama lo que es importante cambia mucho.
El apreciar y el agradecer la vida no debería de resultar de un proceso canceroso, y aún pensándolo así varias de ellas se muestran agradecidas por muchas más cosas que personas que están sanas.
Algunas otras se muestran incluso más vivaces, viviendo cada momento a plenitud. Disfrutan y hacen arte, así, pintan, cantan, bailan, leen poesía, tienen un taller de yoga donde practican respiración consciente, se apoyan, son solidarias y cariñosas.
Mi admiración y respeto para todas ellas, en todas las edades desde las adolescentes aguerridas como Regina que con quince años cada mañana se levanta con decisión a habitar ese su día al máximo, que grande eres Regina. Abuelitas como Carmelita disfrutando de sus nietos lo más que puede.
Si eso no es vivir plena entonces no sé lo que es, díganme, les pregunto platicando, que sería un buen consejo para ustedes, algo que fuera realmente útil en este escenario, y hasta en otros, añaden, entonces me dicen:
Piensa bonito, háblate bonito y cuida de ti antes que de los demás para que estés bien y entonces puedas cuidar a los demás, valoro y aprecio sus palabras.
Sea que estés pasando por el cáncer o no, te invito a que pongamos en práctica lo aprendido, cuídate cariñosamente, sé amable y generosa contigo, que la Mujer Importantísima de tu vida seas tu, y también los otros, pero también tú. Todos tenemos un diálogo interior con nosotros mismos, ahí cuida que tus palabras sean dulces y tus pensamientos sean suaves, que sea amoroso, finalmente eres tú tu persona más importante, importante para también darte a los demás después.
Te queremos sana ¡Te quieres sana! Te quieres feliz.
Rocío Rivero es Instructora Certificada de “Cultivating emotional Balance” (Cultivo del balance emocional) con Paul Ekman y Alan Wallace. Alumna de Alan Wallance, terapeuta Gestalt, apasionada del Budismo y su trascendencia transformadora. Convencida de los beneficios de la Meditación.