Habían pasado ya algunos años que me gradué de la Universidad, tenía un trabajo bastante bueno, un muy buen cargo, un numeroso grupo de personas me reportaba, mi asistente me preparaba café en las mañanas, un salario envidiable, tenía mi auto y una moto, gozaba de mis días de vacaciones aunque me era muy difícil tomarlos todos o como para ir demasiado lejos o desconectarme completamente, había terminado mi maestría y estaba estudiando una especialidad, daba clases en una Universidad, salía con mi novia y amigos, había una  muy buena cantidad de ahorros en el banco y en general todo marchaba de maravilla.

 

Sin embargo dentro de todo lo maravilloso que esto era para mi, un día por ahí del mes de septiembre tuve una especie de develación. No fue ese tipo de señales que todos esperamos tener del universo en donde se abre el cielo con un rayo de luz y en el fondo se escucha música de descubrimiento.

 

Todo lo contrario, fue una catarsis aterradora. Tan solo de pensarlo me generaba ansiedad, tristeza y por supuesto miedo.

 

Si con una frase pudiera describirlo era: “living by the book” (vivir como el libro).

 

Había logrado muchas cosas que si bien disfrutaba bastante, también estaba aburrido. ¡Qué paradójico!

 

Me di cuenta que estaba escribiendo el libro más aburrido de la historia y lo peor fue cuando descubrí que prácticamente ya tenía escritos los siguientes capítulos: comprar una casa, casarme, tener hijos, comprar una camioneta familiar, llevar a los niños al futbol y a las niñas al ballet, tener un perro… y así vislumbraba mi futuro.

 

No se en donde pesqué ese cuento de que la vida tiene pasos o etapas escritas y que yo tenía que hacer lo que se tiene que hacer, incluso había guardado en el fondo del cajón mis sueños esos que unos años atrás me vibraban tanto que no podía contener la alegría.

 

Y bueno, listo. Ya está asimilado, quiero cambios ¿y ahora, qué sigue?

 

Como dando los primeros pasos, tuve que aprender a moverme diferente y esto lo digo literal. Tuve que aprender a entrar a mi cuerpo para poder salir siendo mas fuerte. Finalmente era yo quien estaba escribiendo el libro de mi vida, mi libro.

 

No me fue sencillo salir, no había día que no sentía que la estaba cagando, sabía que era lo que quería pero me llenaba de pretextos, aplazaba y me contaba historias tranquilizadoras.

 

Un par de años después había hecho muchos cambios y era feliz, recién me había casado, tenía buenos ingresos y había emprendido algunos negocios, unos habían salido bien y en otros aunque había aprendido mucho también perdí mucho dinero y me había frustrado, me daba mis tiempos libres pero también me clavaba mucho en el trabajo. Lo mejor es que iba aprendiendo a moverme en situaciones complicadas por llamarles de una forma.  Insisto, fácil nunca fue y precisamente fue ahí cuando me volví a encontrar en un momento crucial de mi vida. Era Diciembre de 2014.

 

Salimos en Febrero fue el trato que hicimos Aris y yo.

 

Llegó Febrero, y si mejor salimos en Marzo. Llegó Marzo, y si mejor salimos en Abril. Se acercaba Abril… la decisión estaba tomada pero no veía la fecha y Abril no sería tampoco. Tenía mil y un pretextos, me echaba compromisos que aplazaban cada vez mas y nuevamente yo me contaba historias tranquilizadoras: el trabajo, la casa, el dinero…

 

¿Realmente era lo que quería?

 

Nos sentamos y hablamos nuevamente. Tenía miedo, nunca había hecho algo así, sabía que lo quería pero me daba miedo era una locura, si era eso nuevamente el mentado librito.

 

Pero Aris es la persona mas sabia del mundo y con el ímpetu de aventura mas vibrante que existe. Se sentó frente a mi y me preguntó: ¿Qué te falta y para cuándo? Así que libreta en mano hicimos una lista, dividimos tareas y nos pusimos un ultimátum: lunes 4 de mayo.

 

Llegó el día y no estábamos al cien ya que la tarde anterior no dejaron de llegar los amigos y familia a desearnos buena suerte. Nos encerramos en casa, apagamos los teléfonos y nos dedicamos a prepararnos. No pude dormir nada esa noche.

 

5 de mayo de 2015 al medio día, nos enfundamos en nuestros flamantes trajes, cargamos el equipaje, pusimos llave a la puerta de casa y nos montamos en nuestra moto Kotowa y emprendimos lo que fue nuestro primer viaje llamado: Aquí&Ahora: abriendo caminos. Ese viaje hoy es una gran historia.

 

Casi once meses después y ya estando en casa habíamos recorrido ocho países y cerca de cincuenta mil kilómetros montados en nuestra Kotowa, vimos los lugares mas espectaculares que nuestros ojos han visto, dormimos en lugares de mil estrellas, comimos la comida mas deliciosa, tomamos mucha cerveza y compartimos con cientos de seres humanos maravillosos con quienes cruzamos nuestro camino.

 

Fue ahí cuando aprendí y te comparto que nunca estás lo suficientemente preparado, ni tienes el suficiente dinero y por supuesto nunca es el momento ideal. Sin embargo  si tienes un sueño, ese que con solo pensarlo te sudan las manos, se te seca la boca y te vibra cada una de tus células, ponlo en tu lista hasta arriba, no lo sueltes, visualízalo, abrázalo y si te da miedo, que mejor pues es señal de que estás vivo y estás por hacer eso que marcará tu vida para siempre.

 

Ahí, cuando le das la vuelta a la página y te das cuenta que esta en blanco, aviéntate a escribir ese nuevo capítulo del mejor libro de aventuras llamado vida: tú vida.  

 

Cuando tu sueño lo conviertes en tu prioridad, este se convierte en tu motor, en tu fuente de inspiración, parece magia pero los caminos se abren, el trabajo se hace mas fácil, el dinero fluye mejor y llegan las personas exactas en el momento exacto.

 

¿Miedo? De eso se tratan los sueños…de eso se trata la vida.

 

Rodrigo Esquivel Lozano
Es Coach Profesional con especialidad en Terapia Corporal, Conscious Business Coaching y Facilitador de la metodología Lego Serious Play. Imparte talleres grupales y sesiones individuales,  su pasión es desarrollar el potencial de las personas.
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Foto: Rosmaris Montesinos