No se puede obligar a una persona que ame a otra,  pero sí pedirle que la trate con amor.

Con esta frase del pensamiento humanista de Martin Buber me gustaría comenzar una breve reflexión en torno a la tolerancia. Usualmente al pensar en ella nos sentimos inclinados a referirnos al respeto, la aceptación, la condescendencia incluso la resignación y no es que esté mal, son estas todas, actitudes que de algún modo promueven el ser tolerante sin embargo me gustaría ir un poco más profundo, más hacia otras nobles virtudes, que para mí son medulares en el relación a el cultivo mismo de la tolerancia.
Estamos hablando de la ecuanimidad, ecuanimidad en tanto integridad, imparcialidad, serenidad.
La actitud ecuánime en realidad surge de forma natural, está en tu ser de Mujer Importantísima, es una prerrogativa tuya, que precisa de ser cultivada por medio de la práctica.
Si comprendemos su sentido logramos que desaparezcan los grados diferentes entre yo y el otro, entre lo mío y lo suyo. Es en esencia una virtud del corazón, es comprender que nos une de manera profunda el mismo deseo, que nos hace iguales en lo profundo, buscado tal vez de manera equivocada pero el mismo anhelo en todos los seres sensibles, incluso los no humanos: el deseo de ser feliz y dejar de sufrir.
Comenzamos por aprender el desapego, y uno de los apegos más sutiles es el apego a las opiniones, una opinión es tan sólo eso: un punto de vista, una visión particular en un momento particular, no es una verdad absoluta, es más puede ni siquiera ser una verdad.
Cuántos conflictos, cuanto daño resultante del defender una opinión arriesgando lo más sagrado, nuestro ser sereno y calmo, que es nuestro genuino ser.
Al practicar el desapego puedo estar un poco más abierto a las opiniones de otros, “El pensamiento precede a la acción como el buey a la carreta” -Dammapada, es mi base, el apoyo que necesito; comienzo por reconocer que otros igual que yo están librando toda suerte de batallas sea que lo sepamos o no, sea que ellos mismos lo sepan o no, puedo recordar que hay otros más de siete billones de seres humanos que igual que yo tienen sus propias preocupaciones, luchas, aflicciones y así actúan en gran medida movidos por estas mismas, no me siento amenazada por su visión de la realidad en tanto que es esa la suya en particular, es una con la cual se mueven, conviven diariamente y eso ya es suficiente dosis de sufrimiento.
Es de mucho mayor beneficio para nosotras Mujeres Importantísimas el usar este tiempo precioso en favor de nuestro bienestar, en obtener particularmente lo que es en lo personal verdaderamente valioso y significativo, lo que pueda brindar paz y contento a nuestra mente y vidas.
Te invito a que juntas estemos atentas a como hablamos a los otros, y mucho más importante como me hablo a mí, que nuestras palabras sean dulces que nuestros pensamientos sean suaves y así afirmamos “hoy no juzgo”, ” hoy voy sin juicio”.
Comenzamos por practicar en lo cotidiano, en el diario devenir, como siempre empezando por la persona importantísima de nuestra vida: nosotras mismas, observemos nuestra motivación, el para qué y veamos si esto nos es beneficioso o no.
Después lo extendemos a los otros, les enviamos luz y progreso para su camino, soltamos y dejamos ir en libertad consciente trayendo así paz a nosotras, respira profundo y deja ir, deja ir lo que no es necesario.
Iniciamos hablando del amor, el vivir en el amor desde el amor, que no depende del otro, depende de mí. El amor no es un sentimiento que se adhiera al yo de manera que el tú sea su contenido u objeto; el amor está entre el Yo y el Tú.
Namasté.