La paciencia es un valor que debemos cultivar cada día si queremos mantener el equilibrio ante circunstancias difíciles. Es una característica que se logra con la repetición y la disciplina y solo si la practicamos se convertirá en un hábito.

Preguntémonos, ¿Cuántas veces reaccionamos violentamente en lugar de responder con serenidad ante alguna situación provocadora? Y luego del enojo nos invade la culpa por haber sido impulsivos y por haber perdido el control. Estas situaciones nos perjudican y lastiman a quienes nos rodean; por lo que generamos un círculo vicioso de enojo, incomprensión y falta de tolerancia.

Ser pacientes no significa ser pasivos sino observar las situaciones desde un punto de equilibrio interno que nos permita elegir las palabras y las acciones adecuadas. Desde ese espacio de calma interior nuestras acciones serán totalmente conscientes.

Si cultivamos la paz interior, la paciencia fluirá naturalmente. Pero para tener paz, primero debemos sentirnos en armonía. Practicar la calma reduce el estrés, la ansiedad y mejora la empatía.

Observemos nuestros pensamientos: nuestra forma de pensar puede estar basada en creencias que no fomentan la paciencia. Dejemos de lado los prejuicios, estereotipos, la crítica, el enojo y la falta de tolerancia. Cuando algo nos altera, respiremos, y como muchos dicen contemos hasta diez y ahora sí actuemos desde ese estado de quietud.

Frenemos el ego: siempre queremos controlar todo. Así generamos discusiones interminables y relaciones conflictivas. Pero preguntémonos ¿Preferimos estar en paz o tener la razón? Para desarrollar la paciencia, tenemos que aceptar que nuestro punto de vista es sólo una parte de la ecuación y por tanto debemos aprender a ser humildes y  a pedir perdón.

Identifica las situaciones que desafían la paciencia: conozcamos las emociones que nos alteran y así podremos cambiar nuestras reacciones

Tener perspectivas reales: la impaciencia puede ser el resultado de expectativas no cumplidas. En la vida hay muchas circunstancias que están fuera de nuestro control, así que busquemos ser más realistas con nuestros retos y metas

Hacer foco en lo importante: cultivar la paciencia nos permite centrarnos en los aspectos realmente valiosos de la vida. No perdamos energía en discusiones sin sentido. Desarrollemos el diálogo tolerante y receptivo aunque no estemos de acuerdo con las ideas de los otros, es más grato y saludable llegar a un acuerdo.

 

Después de varias lecturas, los autores en conclusión llegan a estos mismos puntos que les menciono, su éxito depende de superar nuestro nerviosismo y la ansiedad cotidiana, tendremos mucha más paciencia si aprendemos a tolerar nuestras pequeñas frustraciones.

Ponte como prioridad practicar la observación interna y cultivar la paz interior, recuerda que si estamos en calma por dentro responderemos con serenidad hacia afuera y lo que sentimos y hacemos determinará la manera en que vemos la vida.

tania@mujeresimportantisimas.com