Y seguimos con el tema de la tolerancia, que ha sido todo un tema porque no somos precisamente las más tolerantes. La verdad es que tampoco las queremos engañar.

Pero la intención es poner el tema en nuestra mente, para reflexionar. Y nada mejor para eso que un buen ejemplo. El más cercano y puro que conozco no es humano, ( la tolerancia no es nuestro fuerte y eso lo vemos todos los días) es canino.

Hace más de cuatro años me regalaron un labrador hermoso que es mi mejor amigo. Mi amiga la tarántula también tiene una labradora lindísima. Ama a los perros y adoptó a un criollo. Yo le hacía burla y discriminaba a Tacho, aunque me cae muy bien… Siempre pensé tener otro labrador color miel como para hacer la parejita.

Hace unos cuatro meses me llamó el  veterinario para decirme que había recogido a un chihuahua cruzado con algo color miel, mi perro lo había conocido y se estaban llevando increíble. Me mandó fotos y lo primero que pensé fue: que perro tan feo!!!  Acostumbrada a un labrador, un quesque chihuahua pues no era precisamente lo que tenía en mente.

Decidí darle hogar temporal porque me cayó muy bien y no tenia casa. Terminamos adoptándolo.

Ese par me ha dado unas lecciones increíbles de tolerancia y aceptación. Te las comparto, ojalá podamos ponerlas en práctica para construir un mejor mundo para todos.

  • La raza, el tamaño y el color no importa, tampoco el origen…lo que importa es divertirse.
  • Si hay algo que no te gusta del otro, solo hazlo saber. El labrador empuja al chihuahua cuando se pasa de la raya, pero nunca lo lastima. El chihuahua marca con un gruñido cuando se siente invadido, pero no muerde. Y el límite dura un segundo, no se quedan resentidos siguen jugando y punto. Tolerar no es quedarte callada, puedes gruñir un poco, sin lastimar.
  • Respeta al otro. El labrador le gana al chihuahua en fuerza por mucho, los dos lo saben, el primero no se impone pero el segundo no se pasa de listo.
  • Juntos es más divertido. Si les aviento una pelota los dos salen disparados por ella, el labrador llega antes por ella, pero cuando el chihuahua lo alcanza la suelta y deja que el me la traiga.
  • Podemos aprender unos de otros. El labrador ha aprendido a ser más chiqueado y encimoso, el chihuahua ha aprendido a traer las cosas y a ser más valiente.
  • Todos somos responsables de mantener la armonía en la casa (para los humanos el planeta). la neta es que no sé cómo se comunicaron y como establecieron sus reglas, pero cada uno tiene su lado del sofá, su área para comer y obedecen las reglas.

De verdad que aunque nos sentimos superiores, los animales tienen grandes lecciones para nosotros si los observamos… ¿Qué pasaría si los humanos siguiéramos este ejemplo?

Mayda@mujeresimportantisimas.com