El sueño de todos nosotros como padres es que la vida de nuestros hij@s esté, llena de felicidad, que vivan libres de cualquier tipo de dolor, preocupaciones o situaciones emocionalmente difíciles para ell@s.

Cuando molestan o lastiman a nuestros hijos descubrimos la maldad en el ser humano.

Sin embargo esta dinámica social de atacar a otros simplemente porque son diferentes a mí, o porque, piensan diferente a mí, se ha presentado a lo largo de la historia de la humanidad.

A edades muy tempranas los niños descubren que pueden ejercer poder sobre otros y hay otros que pueden ejercer poder sobre ellos.

Todos buscan obtener la atención, el respeto, la admiración, la obediencia y el amor de sus compañeros de clase.

Lamentablemente la forma de tener un lugar en el salón de clase es ejerciendo el poder sobre los débiles y ver que los demás me respetan, esto se  da desde el kínder hasta la vida adulta.

Pero cuando le pasa a nuestros hijos la pregunta es:

¿Qué puedo hacer para ayudar?

Darles un hogar con mucho amor, en el cual tengan un vínculo fuerte con ustedes y que sientan que su casa es una base segura.

Desde el punto de vista de los niñ@s, un vínculo fuerte es cuando me apapachan si algo me duele o alguien me lastima y cuando juegan conmigo, cuando todo está en calma.

Desde el punto de vista del adulto, tener un vínculo fuerte con mis hij@s es saber responder a sus necesidades emocionales, al mismo tiempo que les doy la estructura y los límites que necesitan.

Para ayudar a nuestros hijos lo primero que tenemos que tener en mente es:

No son tan frágiles como pensamos.

– Nacen con fortalezas y habilidades para sobreponerse a las situaciones difíciles.

– Van a aprender de sus errores y maduran hasta convertirse en adultos responsables.

– No pueden desarrollar y poner en práctica sus recursos naturales si no le damos la oportunidad de que lo practiquen.

No se trata de que busquemos que vivan situaciones difíciles, el objetivo es criar hij@s que pueden manejar las caídas, los raspones y los golpes que la vida les va a dar.

Necesitamos prepararlos para que aprendan a sobrellevar las situaciones difíciles y puedan responder de regreso.

Para que nuestros hij@s vivan al máximo la experiencia de estar en este mundo, tienen que vivir tanto la felicidad, como el dolor, la enemistad como la amistad, la confianza como la desconfianza o traición, el perdón y el rencor.

Necesitamos prepararlos y enseñarles a:

– Hacerle frente a esos momentos difíciles y puedan responder de regreso.

– Que aprendan a ser felices aún cuando las cosas no están saliendo como ellos quisieran.

– Que desarrollen raíces fuertes y profundas ahora, para que así, en el momento en el que se independicen, sus alas puedan llevarlos a donde se quieren dirigir.

Es muy importante como papás crear un ambiente que no sea amenazante y que sea seguro para nuestros hij@s.

Esto lo podemos lograr de la siguiente manera:

  • Escuchar sus sentimientos:  Lo primero que tenemos que hacer es preguntarles: “ ¿y tú cómo te sentiste?” Esta pregunta es fundamental porque me va a dar el referente de cómo vivió mi hij@ la situación, tal vez no la vivió con tanto rechazo, agresión o dolor como yo lo pudiera estar interpretando.
  • Hay que escuchar sus sentimientos sin juicios, regaños, ya que el niñ@ está buscando el referente de lo que le pasó con mi respuesta ante la situación.
  • Antes de poder intervenir, tenemos que identificar qué es lo que está pasando.
  • El reto para nosotros como padres es que muchas veces nuestros hij@s no nos cuentan lo que les pasa, y eso tiene mucho que ver con la forma en la que reaccione cuando algo le sucede, lo cual le genera muchas veces miedo, pena o inseguridad y es por eso que no nos platica.

Lo más importante para  que nuestros hijos puedan lidiar con situaciones de bullying en la escuela y en la vida, es la comunicación y confianza que nos tiene, así que hay que trabajar en ello desde pequeños.

yissel@mujeresimportantisimas.com