El duelo es un proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida. Pero por lo general, al escuchar esta palabra pensamos en la muerte de alguien cercano y no consideramos que diario tenemos pérdidas de todo tipo y las enfrentamos de distinta manera según nuestra personalidad, bagaje cultural y creencias.

Cuando la juventud se escapa, el duelo es paulatino. Todos queremos llegar a la vejez en óptimas condiciones, buscamos ayuda, a veces en formas que pueden ser perjudiciales para la salud física y mental.

Se afirma que la vejez “es una realidad que se acepta”, pero nadie quiere estar ahí, ser viejo significa perder facultades, deterioro físico y mental, se oye y se ve con menor claridad. La piel pierde elasticidad, salen arrugas, el pelo se cae o se torna blanco.

Algunos adultos mayores se sienten inútiles y no ven lo mucho que aún pueden dar. La experiencia vivida con aciertos y desaciertos es muy valiosa y puede ayudar a los jóvenes. Envejecer no quiere decir volverse inútil, sino comprender que los caminos y el material con el que se cuenta ya es diferente.

¿Será que se olvida que todo lo que empieza termina?

Cada etapa de vida tiene alegrías y tristezas, cada periodo ha de vivirse con plenitud. Aprender a transitar por los diferentes ciclos que tenemos que pasar sabiendo que cambian, que en el siguiente encontraremos nuevos retos, y cargaremos nuevas mochilas con dificultades distintas.

Aceptar los errores y éxitos, nos ayuda a perdonar lo que en su momento no se hizo, a serenarnos, a hacer las paces con la vida y agradecer haber experimentado lo que nos ha hecho crecer.

Quedarnos atorados y no soltar aquello que ya no somos y que ya cambió, nos ata y nos impide seguir caminando. La juventud no es sólo un estado físico, es también una actitud mental ante lo que nos toca vivir. Es mejor dejar ir lo que ya fue y agradecer lo que si hay, la persona que hoy somos

No aceptar envejecer, avergonzarse de las arrugas es restarle crédito a lo que sí sucedió, haber pasado por la vida sin haberla vivido. Es importante arriesgarse e intentar otros caminos, ayudar a otros, buscar otras maneras de darle un nuevo sentido a la existencia, ampliar la visión de lo que sí se puede hacer, no solo pensar en uno mismo, sino en los demás, para  trascender.

 

Arloinne Marín es Tantóloga, Especialista en Logoterapia y Maestra en Terapia Familiar Sistémica.

Ha acompañado a varias personas en su duelo  por alguna pérdida o por enfermedad.

arloinne@gmail.com