Ya muy cerquita del fin de año es casi imposible evitar la tentación de mirar hacia atrás y pensar en todo aquello que conseguimos, disfrutamos, perdimos o lamentamos… y que bueno que el fin de un año nos invite a reflexionar sobre nuestras existencias, esto es algo que difícilmente hacemos, entre nuestras mil ocupaciones, preocupaciones, estrés… detenernos a reflexionar en esto es importantísimo siempre, de otra forma se apodera de nosotros el modo en automático que nos impide conectarnos conscientemente con nuestros llamados de vida, sean estos los que sean.

Y me gusta mucho de verdad coachear en estas fechas, porque hablamos mucho en las sesiones de logros… muchas emprendieron algo, otras tuvieron promociones de puesto, mejores sueldos, más responsabilidades, otro hijo, se casaron, viajaron, comieron, cenaron, tejieron, se relajaron, soltaron, agarraron, compraron un coche, vendieron un coche, compraron una casa, se mudaron, amaron, les rompieron el corazón, pero ahí están entras.

Todas cerramos ciclos y todas abrimos nuevos ciclos este año; y los mayores logros, los más relevantes, provienen precisamente de ese cerrar y abrir, por supuesto que están padrísimos tus viajes, tus coches, tu sueldo, tu puesto, tu boda, pero más allá de eso…

¿Qué has aprendido de cada ciclo que cerraste este año? ¿Estás hoy más cerca de ser aquella persona que quieres ver todos los días en el espejo?

Reflexionemos, claro que sí, reflexionemos siempre, pero vayamos un poquito más a fondo con las reflexiones este año… ¿Qué le sucedió a tu ser este año? ¿Qué lograste transformar en ti como persona? ¿Eres más amorosa? ¿Más paciente? ¿Más consciente? ¿Más disciplinada? ¿Más compasiva? Estos logros son los que más trabajo les cuesta detectar a las Mujeres Importantísimas en las sesiones de coaching. ¿Por qué?

Porque lamentablemente estamos más ocupadas estando afuera que dentro de nosotros, pendientes de cumplir objetivos que ni sabemos si queremos, porque en la corredera nos olvidamos que lo importante es quienes estamos siendo y no qué demonios estamos haciendo o teniendo, o persiguiendo.

Por supuesto que a la reflexión le siguen los propósitos de año nuevo, el gimnasio, dejar de fumar, ser mejor mamá, pasar más tiempo de calidad con mi familia, estudiar, viajar más, otro coche… y otra vez, nos volcamos hacia afuera… querer ir al gimnasio está perfecto, pero por ahí es más importante buscar el equilibrio que el ejercicio sólo porque sí, si dejas de fumar padrísimo, pero de nada sirve que dejes de fumar si eres intolerante con todo el mundo, seguramente eso contamina y te envenena más.

Cerremos bien este ciclo, con reflexiones profundas, con consciencia y reflexión, y tengamos propósitos, valga la redundancia, con propósito.

Atrévete.

mayda@mujeresimportantisimas.com