Las fiestas navideñas siempre son un gran reto para las Mujeres Importantísimas como nosotras, hay infinidad de actividades que se suman a tu ya de por sí complicada agenda; como el festival de los niños de gimnasia, su evento en el coro, el de la escuela por supuesto, las pastorelas, los intercambios, los eventos de tu oficina, los de tu marido, el tráfico infernal, el gentío por todos lados y como si eso fuera poco un año sí y otro no te toca recibir en tu casa a la familia de tu esposo, lo cual sería mucho menos complicado por cierto si tu suegra no fuera parte de la familia.

Tampoco te voy a decir que odio a mi suegra, bueno, a veces un poco sí, pero en general me cae bien, es sólo que de saber que va a venir con su hijito y sus nietos me estreso muchísimo, me siento evaluada en todo momento, como mujer, como esposa y lo peor como mamá. Veo su mueca cuando dejo que mis hijos corran dentro de la casa como caballos desbocados… pero qué diablos, son mis hijos, es mi casa y prefiero que corran atacados de la risa a verlos pasmados frente a la tele viendo la misma película dos veces.

Y es que quién de nosotros no ha dicho más de una vez: ¡Que viva mi suegra! Pero que viva muy lejos… la mía si, vive lejos, pero viene de visita enjuiciadora un año si, el otro no que es el año que viene mi mamá, que igual también es enjuiciadora, pero nos caemos mejor. Mi suegra cree que soy Dios, sabe que existo, pero no me puede ver… en el fondo creo que siempre quiso una mujer más sumisa que yo para su hijo. ¿Qué le vamos a hacer suegra? Tu hijito eligió una Mujer Importantísima por esposa.

Y a lo largo de estos muchos años de casados he tenido que desarrollar una serie de estrategias para mantener a mi suegra tranquilita las navidades, y de paso ponérmela mucho más fácil a mí; te las comparto esperando que te sirvan.

Hazla sentir bienvenida, no la trates como si en realidad prefirieras que tu mamá estuviera pasando la navidad con ustedes, aunque sea cierto. Si es necesario ¡finge que te da gusto verla!

Procura tener la casa mucho más ordenada y limpia que lo normal, nada peor que te enjuicien por una casa sucia. Si puedes contrata ayuda, sino pídele a tu maridito y a los chamacos que se pongan las pilas.

Cuando empiece a metichear y a opinar, dile sutilmente que tienes todo bajo control y pídele ayuda en otra cosa que la distraiga, siempre es bueno hacerla sentir útil.

Sorpréndela consintiéndola, llévale el desayuno a la cama, cómprale flores porque si, ten sus chocolates favoritos, nada ablanda más el corazón de cualquier mujer que hacer cosas especiales por ella que sabemos que le gustan.

Tómate un tiempo a solas cuando ya no puedas más, deja un par de compras pendientes y úsalas como excusa para salir de tu casa a inhalar y exhalar.

Si, las suegras pueden ser complicadas pero recuerda que te dio uno de los mejores regalos de tu vida, tu esposo y de él salieron tus hijos, pon esa gratitud por delante estas fiestas. Al final se trata de disfrutar, date ese regalo y no te enganches.

Betty V.