Después de un par de años viviendo en oriente comencé a hacer comparaciones con mi cultura occidental. Está cabrón de verdad cómo vivimos en una cultura de la carencia, tenemos déficit de atención, déficit económico, déficit presupuestario, déficit exterior, déficit hídrico y ya les platiqué del trastorno por déficit de naturaleza. Lo cual es convenientísimo para nuestro sistema… si no pensáramos que nos va a faltar la salud no compraríamos seguros de gastos médicos, si no estuviéramos preocupadas por que no haya suficiente en un futuro no compraríamos fideicomisos para las escuelas de los niños…

Estamos condicionadas a enfocarnos en lo que no hay y a ignorar lo que sí hay.

Uno de los momentos más reveladores que tuve en India fue cuando fui a revisar un proyecto de construcción, hice una lista de todos los errores, hora tras hora caminaba tomando fotos y pidiéndole al equipo que corrigiera esto o aquello, Abhishek que hacía el recorrido conmigo ya tenía dolor de cabeza, al final me miró y me dijo, son miles de metros de construcción y sólo te enfocaste en lo que salió mal. De entrada, le quería mentar la madre porque para eso estábamos contratados para dejar las cosas perfectas, pero esa frase se quedó por mucho tiempo en mi cabeza… ¿era otro tema cultural más o era yo?

De regreso a México platicaba con mis amigos y neta de todo se quejaban, yo ya no estaba acostumbrada a eso y me llamó muchísimo la atención.

Lo primero que hacemos cuando pensamos en abundancia es en dinero, lo cual no es así, ser abundante es tener una gran cantidad de algo, no necesariamente económico. Mientras escribo veo la lista de mis amigos de Facebook, no encuentro de verdad a ninguno que no sea abundante en algo, igual unos tienen menos lana que otros, pero son todos abundantes en algo.

Nos enganchamos en el tema económico y olvidamos lo demás, nos confundimos en entre la diferencia de ser y tener y creemos que tener es lo importante y que el ser es así y ya.

Pero ese ser tiene facetas abundantes y menos abundantes, si logramos desengancharnos del tema monetario y vemos la parte del ser hay muchas cosas que puedes seguir explotando y que de una manera muy orgánica pueden traducirse en abundancia económica… si tienes una creatividad abundante por ejemplo y la explotas con la intención de crecer tu economía seguramente tendrás mejores resultados que si sólo piensas en que no tienes dinero.

La abundancia proviene de la explotación de lo que eres, y no solamente de lo que tienes.

La abundancia proviene de celebrar la vida, de honrar lo que tienes, de agradecerlo, pero sobre todo de nutrirlo y permitirle crecer.

Hacer lo que amas es la piedra angular para generar abundancia, no solamente económica, sino la abundancia del gozo, que es la abundancia que toda Mujer Importantísima necesita experimentar en su vida.

 

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