Llega un momento en la vida de todo ser humano en el que hay que emprender el vuelo, empacar, salir de casa, rentar un departamento…. ¡Ah sí! Y aprender a cocinar.

Definitivamente, independizarte es una etapa de tu vida en la que se viven diferentes emociones. Nervios, miedo, emoción y … tristeza. Si! Tristeza. Por qué, aunque mueras de ganas por salir de tu casa y vivir una nueva vida… nunca es fácil dejar a tu familia.

Así que, si te cambias de casa, te vas a otra ciudad o a otro país, ¿cómo lidiar con el apego familiar y no morir en el intento?

Primero, es importante entender que el lazo con tu familia siempre será único y probablemente el más fuerte que tengas. Así que, por muy grande que pueda ser la distancia, tu familia siempre estará para ti.

greeting-1888613_1920El momento de la despedida es duro y probablemente el más fuerte. Los primeros días será difícil visualizar la vida separado de tu familia. ¿Quién te hará el desayuno ahora? Y los fines de semana… ¿se acabaron las comidas familiares? La buena noticia es que todo pasa. Poco a poco te estarás habituando a un nuevo estilo de vida, y cuando menos te des cuenta, ya no echaras de menos tu casa.

Sin embrago, mantener una buena relación con tu familia aún en la distancia, es clave para fortalecer los lazos que los unen. Y ¿cómo?

Probablemente no los veas tan seguido. Cada quince días o una vez cada tres meses…no importa que tan frecuentemente los veas. Lo importante es que cuando los veas, estés presente y disfrutes el momento. Platica con ellos, ¿pregunta cómo estuvo su semana, que cosas han cambiado en el vecindario? Tal vez eres una estrella de las redes sociales, pero créeme; cuando se trata de tu familia, Facebook puede esperar.

Si estás en otro país u otro planeta, el contacto y las llamadas no son un pretexto. Haz un esfuerzo y mantente en constante contacto con ellos. Tal vez la diferencia de horario dificulta las cosas, pero un mensaje de “Estoy bien, los quiero” no te quita más de dos minutos al día, y te aseguro que tu familia se sentirá más tranquila y lo más importante, te sentirán cerca.

Cuando vayas a tu casa, demuestra lo que has aprendido. Ayuda en casa, lava los trastes, prepárales algo rico de comer. Eso les dará la seguridad de que puedes vivir solo, y no morirás de hambre.

A donde quiera que vayas encontrarás personas nuevas. Haz amigos y conoce gente. Sé abierto y mantente dispuesto a conocer personas diferentes. Nunca sabes… probablemente conocerás a aquellos que se convertirán en tu segunda familia. Contar con el apoyo de otros es necesario para salir de situaciones difíciles, cuando tu familia se encuentra lejos.

Por último, y nuevamente; NO LOS OLVIDES. Recuerda que tu familia siempre estará para ti. Tú también puedes estar para ellos. Escúchalos, que sepan que estás al pendiente, demuéstrales que no importa la distancia, mientras los tengas en el corazón y la mente, te sentirán cerca.

CARPE DIEM

Vale Millenal

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