Cuando nos dicen que es importante ser y estar agradecidos, en algunas ocasiones resulta difícil pensar ¿de qué estamos agradecidos? Para muchos puede resultar muy fácil crear una lista enorme de todo aquello que agradecen, pero muchos otros no saben ni por dónde empezar. ¿Gracias porque tengo una casa? ¿Gracias por mi trabajo? ¿Gracias por mi familia? Por supuesto que hay que estar agradecidos por todo eso y probablemente más.

Creo que es fácil agradecer las cosas que tenemos y que muchos carecen, pero ¿alguna vez te has detenido a pensar cuales son todas las cosas pequeñas que están a tu alrededor, y que sin darte cuenta te hacen quien eres y te hacen feliz? Hoy agradezco mucho, pero este es un pedacito de la lista de cosas que a veces paso de largo, pero de las cuales estoy infinitamente agradecida, y quiero compartirla contigo:

Gracias por los que se van, porque con cada persona y con cada momento aprendemos algo nuevo.

Gracias por la lluvia, que moja mis pies y el frio que eriza mi piel me hacen sentir más viva.

Gracias por mi cuerpo, que después de tantas luchas se mantiene fuerte y hace cosas maravillosas.

Gracias por los días difíciles, porque me hacen apreciar los días bellos y a valorar a aquellos que se mantienen a mi lado.

Gracias por la música, porque puedo bailar al rito, y también como yo quiera. Porque mi corazón late al beat de cada canción que me emociona.

Gracias por el arte, porque yo puedo apreciar y ser arte. Porque la naturaleza es arte vivo, y las pinturas y esculturas nos recuerdan para qué estamos vivos.

Gracias por que puedo creer y puedo crear. Porque soy libre y decido a donde me llevarán mis pies cuando me canse de estar en un mismo lugar.

Gracias por el mar, que me recuerda que el mundo es un lugar inmenso, y estoy lista para descubrirlo.

Gracias por que puedo soñar y sentir pasión con cada idea nueva que invade mi cabeza.

Gracias por las flores y sus colores, porque sin ellas los paisajes no serían los mismos.

Gracias por las risas y los llantos que dan sabor en las películas, pero sobre todo a la vida real.

Gracias por los poetas que con sus bellas palabras y canciones nos transportan a universos inimaginables.

Gracias por cada día nuevo, y todas las nuevas oportunidades en él.

Gracias por los cielos nublados que inspiran hasta al más tímido escritor a crear novelas que nos atrapan.

Gracias por todas las personas con las que comparto este mundo y universo, porque tenemos aún mucho por explorar y la curiosidad es grande.

Gracias por ser yo y nadie más que yo, porque me amo y mi cuerpo es mi lugar favorito y soy mi mejor compañía.

Gracias por la vida, porque mis ojos tienen la oportunidad de captar esta realidad y crear la suya propia. Porque existo por una razón y estoy presente.

Gracias por el miedo y gracias por la muerte; porque puedo apreciar detenidamente cada momento, y disfrutar de las pequeñas cosas que son, y de uno momento pueden ya no ser. Inhalar y exhalar, saber que soy, y aquí me encuentro para aprovechar esta oportunidad que se llama vida.

Y tú, ¿qué más agradeces?

CARPE DIEM.

Vale Millenial

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