La mayoría veces cuando coacheo mujeres me cuentan que les interesa trabajar en su crecimiento espiritual lo cual forma parte también de tener una vida más plena y más equilibrada, me encanta. Pero cuando empezamos a hablar de esta prioridad es común también escucharlas decir que en realidad no tienen tiempo para “esas” cosas o simplemente que no se les ocurre que hacer por su crecimiento espiritual.

¿Cómo haces para que algo crezca? Lo alimentas, lo nutres,  lo cuidas y lo procuras ¿cierto? Pues con tu parte espiritual funciona exactamente igual.
Puedes hacer cosas muy sencillas para nutrir tu espíritu para que crezca.
Hacer cosas que amas y disfrutas. Cuando conectas con tus pasiones todo parece más fácil, disfrutable y por lo tanto tienes mejor animo, eso automáticamente nutre tu espíritu y mejora tu entorno.
Conéctate con algo más grande que tú. Con el nombre que te haga sentir cómoda, con la práctica que disfrutes, con aquello que tu espíritu se sienta elevado, ir a un templo, rezar, meditar, leer un libro, lo que tu sientas que es conectar hazlo con la mayor frecuencia posible.
Disfruta de la naturaleza.  La naturaleza es un gran regalo para el espíritu, puedes aprovechar para usar esos espacios para buscar tesoros: una flor de un color especial, una nube con una forma padre… Esas cosas chiquititas nos recuerdan lo afortunadas que somos.
Piensa en los demás. Aveces estamos mega inmersas en nosotras y nos olvidamos de los otros. Buscar a una amiga que acaba de tener un bebé y ofrecerle ayuda, visitar a un pariente mayor, dar parte de nuestro tiempo y compartir nos nutre a nosotros pero también a nuestro entorno.
 Tómate un momento por la mañana para recibir un nuevo día lleno de oportunidades para crecer emocionalmente, hacer esta intención consciente cada día te ayuda a crecer espiritualmente.
La espiritualidad se puede practicar en cualquier momento, muchas veces pensamos que es algo que tenemos que hacer además de nuestras actividades cotidianas pero lo cierto es que cada momento es una gran oportunidad para ser más espirituales, el tráfico puede convertirse en la práctica de la paciencia y hasta de la generosidad si dejas pasar a alguien, esa persona difícil en tu vida es una oportunidad de ser tolerante y compasiva, darte a ti misma lo que necesitas es un gran acto de amor.
Aprovecha cada momento y circunstancia para expandirte espiritualmente.
Atrévete