Por lo general asociamos el concepto de espiritualidad al ámbito religioso, incluso algunas definiciones van más allá y lo vinculan con lo eclesiástico… es, según la real academia española, la naturaleza y condición de espiritual.

Ahora bien ¿que es lo espiritual? dícese de lo perteneciente o relativo al espíritu y en tanto de una persona: que es muy sensible y poco interesada por lo material.

Menuda cosa el crecimiento espiritual entonces en estos tiempos modernos, con la liquidez de la experiencia, lo volátil de las relaciones y lo material reificado en tan diversos ámbitos y de tantas maneras; es en este punto que me resuenan en la cabeza las palabras de uno de mis maestros espirituales:

Cuando tengas tiempo, medita por lo menos media hora y cuando no tengas tiempo medita entonces por lo menos una hora.

Rodeadas así por la materialidad contrapuesta tan frecuentemente a la espiritualidad es, por decir lo menos, doblemente importante el desarrollo espiritual. Tomando en cuenta que el ámbito de desarrollo es el no material me lleva irremediablemente a dirigirme como punto de partida a la apreciación, porque no es tanto el valor que le demos a lo que sea que valoremos sino cuánto lo apreciemos lo que nos proporciona una experiencia subjetiva importante, que es a mi parecer algo mucho más sutil, más… ¿inmaterial?

¿Cuánto realmente apreciamos aquello que consideramos valioso?

El cultivar la apreciación nos sitúa en la base para comenzar a desarrollar una espiritualidad más rica, sabiendo de antemano que es un proceso y éste es un comienzo, y de hecho un inmejorable comienzo. Apreciar mi tiempo, mi salud, el paisaje, el aroma de mi té, la calidez del sol y la de mis relaciones, mis lágrimas… también es verdad que gran parte de la verdadera felicidad ciertamente reside en el apreciar. Mientras más ejercitemos el apreciar nos encontraremos más frecuentemente, y para nuestra sorpresa tal vez, tocando ese espacio espiritual.

De aquí, una vez que incorporamos a nuestro ser, apreciación por lo que para cada una de nosotras sin lugar a dudas seres espirituales, sea relevante, y lo hayamos apropiado a nosotras, a nuestro mundo de la vida, estará ya comenzando a ejercitarse la espiritualidad, pasos pequeños pero firmes y seguros. De otra forma sólo resultaría un maquillaje una linda pantalla, por no mucho tiempo.

Lo más lindo es que el proceso enseguida fluye casi enteramente por sí mismo, una verdadera transformación continúa dándose.

Ahora bien, no descuidemos nuestra práctica espiritual formal, cualquiera que sea la que lleves, estoy segura que incluye la bondad hacia ti y hacia otros; la compasión igualmente hacia ti y hacia otros; empatía gozosa siendo ésta el regocijo en la virtud por la virtud misma, sin poseedor; ecuanimidad, reconociendo que todos los seres merecemos ser felices, reconociéndonos en el otro y a través del otro. ¿Y porqué no? Iluminar nuestro camino con actos altruistas, pequeños o no, como tu decidas o puedas, para hacerla aún más significativa.

Estoy segura que con esto que me parece requiere no un esfuerzo sobrehumano haremos juntas un mundo de la vida luminoso y feliz con tu presencia, con tu existir espiritual querida Mujer Importantísima!

 

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