Al hablar de resiliencia muchos de nosotras podemos pensar que es algo con lo que naces, pero no es así, de hecho las personas resilientes  se hacen, lo que significa que han tenido que luchar contra situaciones adversas o que varias veces han fracasado y no se han dado por vencidas.  Y por tanto logran desarrollar las habilidades necesarias para enfrentar los diferentes retos de la vida.

Y qué es lo que nos hace ser así, pues una de las características que más llaman mi atención y que a mi opinión te permite no sólo lograr esta actitud sino muchas es más, es la práctica de mindfulness o conciencia plena. Así que me puse a averiguar cómo podemos practicarla.

Primero hay que definirla, la consciencia plena es la energía de estar consciente y despierto en el presente. Es la práctica continua de tocar la vida profundamente en cada momento. Podemos practicarla en nuestra habitación o en nuestro desplazamiento de un lugar a otro y podemos seguir haciendo las mismas cosas que hacemos siempre, andar, trabajar, comer, hablar, con la diferencia de que las hacemos siendo conscientes de lo que estamos haciendo.

Para esto imagina que estás de pie con un grupo de personas, contemplando un hermoso atardecer, pero mientras que otros se están disfrutando la vista, tú luchas, estás inquieto con tus proyectos y preocupaciones. Piensas sobre el pasado y el futuro, simplemente no estás presente para apreciar la experiencia; así que en vez de disfrutarlo dejas que la riqueza del momento pase inadvertida.

Ahora  ¿Qué pasa si cuando tu mente comienza a divagar, diriges tu atención a tu inspirar y espirar? Conforme vayas practicando esta respiración profundamente, irás regresando al presente, tu cuerpo y tu mente se juntarán completamente como una unidad permitiéndote estar totalmente abierto para presenciar, contemplar y disfrutar del escenario.

Normalmente estamos tan ocupados que nos olvidamos de lo que estamos haciendo o de quienes somos, e incluso hay personas que dicen olvidarse de respirar.

Nos olvidamos de mirar a las personas que amamos hasta que se han ido y cuando tenemos algún tiempo libre, no sabemos cómo entrar en contacto con lo que está ocurriendo dentro de nosotros, así que encendemos la televisión o usamos el teléfono como si de este modo pudiéramos escapar de nosotros mismos.

La consciencia de la respiración es la esencia de la consciencia plena.

Según el Budismo, la consciencia plena es la fuente de la alegría y la felicidad, la semilla de la consciencia plena está en cada uno de nosotros, pero generalmente olvidamos regarla. Si sabemos cómo tomar refugio en nuestra respiración, en nuestros pasos, podremos tocar nuestras semillas de paz y alegría y dejaremos que se manifiesten para nuestro regocijo.

Podemos practicar la consciencia plena utilizando algo tan simple como una flor. Cuando sostengo una flor en mi mano, soy consciente de ella. Mi inspiración y espiración me ayudan a mantener mi consciencia y en vez de quedarme abrumado por otros pensamientos, sostengo mi disfrute por la belleza de la flor.

Recuerda que cada paso y cada respiración pueden ser una oportunidad para la alegría y la felicidad.

tania@mujeresimportantisimas.com