En lugar de estar pensando en tus próximas vacaciones construye una vida de la cual no tengas que escapar

Seguramente has visto esta frase en memes de Facebook,  suspirando escogiste los hombros y seguiste trabajando o con aquello que estabas haciendo.
Las vacaciones son una necesidad por supuesto, pero también son un gran termómetro de cómo vamos y como nos sentimos con respecto a la chamba, hay veces que de verdad sólo de pensar regresar de las vacaciones te da gastritis, te contracturas, empiezas a dormir mal, estás más irritable…. no ignores esos síntomas, la mayoría de las veces es tu cuerpo avisándote que algo no está bien.
¿Tu trabajo contribuye a tu felicidad?
Y sorprendentemente muchas veces que he preguntado esto recibo respuestas tibias como, pues no está mal, más o menos o incluso podría estar peor. Pasamos gran parte de nuestro tiempo en el trabajo, haciendo algo que “podría estar peor”
Lo cierto es que en realidad, podría estar mejor, podrías tener un trabajo al cual no te dé flojera regresar después de las vacaciones ni del cual sientas que tienes que salir corriendo cada puente… el chiste para lograrlo es primero hacer una introspección con respecto a lo que verdaderamente te apasiona y te mueve. Tener un trabajo en el cual te sientas de vacaciones sería genial!
-Has una retrospectiva de tus trabajos y recuerda qué era lo que más disfrutabas hacer.
-Has una lista de las cosas que amas hacer, al final eso es lo que nos gusta de las vacaciones, hacer lo que amamos, imagínate que todos tus días los dedicaras a hacer lo que amas.
-Visualiza cómo sería el trabajo de tus sueños y compáralo con tu realidad.
-Pregúntate cómo has hecho para llegar a dónde estás y qué puedes hacer para llegar a dónde quieres estar.
-Se valiente y toma las decisiones necesarias cuando te sea posible, igual y puedes ir creando tu trabajo alterno poco a poco.
Solo tienes una vida, con días y horas limitados, dedícalos a aquello que te haga feliz.
Atrévete.