Actualmente vemos como el concepto de depresión, poco a poco ha dejado de ser un estigma ya que muchos investigadores y psicoterapeutas trabajan para encontrar terapias más efectivas para que quienes la padezcan puedan disfrutar de una vida normal. Es más fácil encontrar bibliografía sobre el tema y mucho más alternativas para tratarla, con esto me puse a recopilar información sobre qué es lo que pasa internamente cuando nos deprimimos, con el fin de cuidarnos y estar alerta a cualquier síntoma diferente que nos haga sentir ansiedad, dolor y tristeza con o sin una causa aparente.

El estrés, el dolor, la tristeza, al igual que otras emociones, producen cambios y variaciones en la química cerebral. Estos cambios también pueden ser provocados por cambios hormonales, deficiencias nutricionales, o inclusive por medicamentos; aunque en la mayoría de las personas estos cambios tienden a revertir a la normalidad tan pronto se remueven las circunstancias que los provocaron.

En la actualidad, quienes investigan los aspectos bioquímicos de la depresión, concentran sus esfuerzos en los efectos de una serie de neurotransmisores; se sabe que en el cerebro existen docenas de estos, sin embargo, los que se estima están involucrados en la depresión pertenecen a una clase derivada de los aminoácidos a los que se les conoce como monoaminos y entre los mismos se encuentran: la serotonina, la norepinefrina y la dopamina.

Aunque, indudablemente, la baja en los niveles de neurotransmisores como la serotonina y la norepinefrina están involucradas en la depresión, también existen otras sustancias como las hormonas cuyas altas o bajas pueden ser causantes de estados depresivos.

Uno se los aspectos hormonales que mayor atención ha recibido es el de la conexión entre las hormonas que regulan el estrés y la depresión. Cuando tenemos la necesidad de enfrentarnos a una situación que amenaza nuestra seguridad física o psicológica, el hipotálamo comienza a enviar señales hormonales a la pituitaria, que a su vez envía otras señales a las glándulas adrenales localizadas en la parte superior de los riñones. Las adrenales (o suprarrenales) segregan una hormona llamada cortisol que sirve para preparar nuestro organismo para enfrentarse al peligro. Uno de los resultados de los cambios hormonales relacionados con el estrés es que el cerebro se ve invadido por una serie de sustancias químicas, que estimulan las áreas que tienen que ver con los estados emocionales e inhiben las que tienen que ver con la concentración y el pensamiento racional. La producción de serotonina se ve también afectada, cuando esta situación se prolonga demasiado, el resultado es un estado de depresión, con cansancio crónico e incapacidad para concentrarse en las tareas cotidianas.

Existen otros factores que se investigan en la actualidad, uno de ellos tiene que ver con la genética. Esto no significa que quienes heredan esa vulnerabilidad estén condenados a padecer depresión, pero sí que deben tomar las medidas preventivas necesarias ya que pueden ser víctimas de la depresión con mayor facilidad que otras personas.

Es parte de nuestro equilibrio tener sentimientos de tristeza, dolor o angustia, pero cuando estos sentimientos empiezan a dañar nuestra salud y a otras personas es mejor que consultemos algún médico o terapeuta, no tengas miedo, cualquiera de nosotros puede llegar a un punto de quiebre donde al vez no seamos capaces de manejarlo solas.

 

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