“Divorcio” una de las palabras que se han escuchado con más frecuencia en los últimos años y que a la par incrementa las estadísticas que lo confirman: Cada día hay más divorcios (Al menos 30% de los Matrimonios en México)

 

¿Las razones? Se ha hablado mucho del empoderamiento de la mujer como una de ellas, a mayor preparación y desempeños laborales menos disposición a continuar con relaciones afectivas que no satisfacen al 100%; por otra parte la crisis del rol masculino donde al haberse intercambiado los roles de género, los hombres pueden llegar a sentirse amenazados por sus consortes desarrollando sentimientos de negatividad y críticas sumamente destructivos; etc, etc.

 

 

Lo cierto es que enfrentamos esta realidad en donde cada vez que hay un divorcio, un número de expediente, una sentencia, hay una mujer “SOLTERA DE NUEVO” que enfrenta una situación desafiante y al mismo tiempo desconcertante.

David Sbarra, professor de Psicología de la Universidad de Tucson describe el divorcio como un “What now moment”, es decir, momentos de la verdad, un parte aguas en la vida, una transición  que te hace establecer de nueva cuenta quién eres, dónde estás parado y en el cual se deben sobrellevar obstáculos para alcanzar ciertas metas y donde por supuesto la pregunta crucial a resolver es ¿qué voy a hacer ahora?  Y es cierto.

A partir del momento en que se diluye la seguridad de la red matrimonial, o lo que supuestamente es el ideal del mismo, se enfrentan interrogantes, miedos, desilusiones, procesos e incluso trámites en los que jamás creímos vernos involucradas, “tenemos muchas cosas que re-hacer” y la verdad es que en la mayoría de los casos, aunque la relación hubiese estado rota tiempo atrás, el divorcio es contundente como la muerte -que aún con un enfermo de meses atrás duele- y sientes que te toma por sorpresa, difícilmente se está preparado de una manera racional  porque todo lo que vamos a enfrentar está plagado de emociones.

Por ello acciones concretas y cotidianas como: procurar dormir bien, darnos un pequeño apapacho (puede ser hasta un manicure o un chocolate) hablar con otras personas que están pasando por lo mismo nos va a ayudar a encontrar respuestas para nuestra gran pregunta.

Ese gran “momento de la verdad” que nos hace Solteras de Nuevo  -como una redefinición de nosotras mismas y de nuestra vida- contiene una serie de obstáculos y oportunidades para pasar al siguiente nivel y al siguiente hasta terminar “el juego rudo”, esto será paso a paso, día a día, una cosa por día,  y finalmente llegar a la meta: poner nuestra vida en orden, armonía y paz  para ser felices y plenas otra vez.

 

 

Liliana Lopez-Arnauda

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