Estoy segura que a todas las que nos siguen les ha pasado esto, y seas o no seas mamá debes saber qué hacer.

Ya mijito ya pasó ya pasó, no llores.  Perdí la cuenta de cuántas veces he escuchado esto solamente de cuando que esta semana hablaríamos sobre las emociones a hoy que escribí.  ¡Es impresionante! Y Qué me dices de la conocida frase, “Ay, pero si no fue nada, no te enojes”

En estos días escucho más que las personas están en un proceso de conciencia y que están más abiertos a los sentimientos y el contacto con las emociones; sin embargo, es impresionante la herencia que tenemos todos, como si fuera un tatuaje que se pasa de generación en generación de evitar lo que sentimos.

Y lo que pasa es que chicas “Las emociones son naturales y hay que sentirlas”.

La organización mundial de la salud (OMS) en los años noventa del siglo pasado hizo un estudio que determino que 90% de las enfermedades son psicosomáticas, lo que significa que si las emociones no se canalizan de forma adecuada se convierten en enfermedades en tu cuerpo.  Uy qué fuerte se escucha eso del siglo pasado, pero es real es una información de 1990 y creo que es una gran responsabilidad la que tenemos quienes tenemos hijos debemos enseñarles a ser vulnerables y sentirlas porque desde pequeños los enseñamos a taparlas, con el chupón, una paleta, o un simple ya ya ya, ya pasó.  Y a las que no son mamás también es súper importante que sepan cómo canalizarlas de forma adecuada porque después nuestro cuerpo habla.

Yo recuerdo cuando vivía más estresada estaba en una expo en Chicago poniendo un stand de la Bolsa y moví una caja y pum se me salieron los discos de la columna. Ouch! Si ouch!  ¡Estuve asi una semana y regresando a México obvio al quirófano! Por guardarme las emociones y un exceso de estrés después tuve ataques de ansiedad y una cosa que yo le llamaba pulpito era una bola en mi ojo que parecía tener cables que hacían shock entre ellos y recorrían desde mi ojo, mi cabeza, mis brazos hasta la pierna a veces.

 

Y yo pensaba que era puro estrés, que tenía que hacer ejercicio y ya. Pero aun haciendo ejercicio me sucedía.

 

Yo practico el Sistema de meditación Isha y ahí yo aprendí la importancia de mover las emociones y sentirlas.  Sobre todo, el coraje porque el llanto como quiera yo lo sentía y si me permitía llorar.  Pero el coraje me lo guardaba, si bien me iba le gritaba al de enfrente pero jamás me hacía responsable de lo que sentía y aquí viene algo súper interesante:

Tenemos que hacernos cargo y responsables de lo que estamos sintiendo, no se vale aventarles a las personas nuestra carga emocional y es lo que vamos haciendo.

Es como si no te hubiera gustado algo, lo tienes en tu boca y en lugar de usar una servilleta para retirarlo de tu boca se lo escupieras a alguien encima. ¡No verdad! Es lo mismo, ¿si estamos enojados porqué vamos por la vida lanzándole nuestro enojo a los demás? Imagínate cuántos conflictos se evitarían si supiéramos cómo mover nuestras emociones y cómo canalizarlas adecuadamente sin guardarnos todo.

El mundo cambia, en verdad porque ni te lo guardas, ni se lo avientas al de enfrente.

 

A partir de esta enseñanza en mi casa destinamos un lugar para ir y mover nuestras emociones.  Así como existe un baño para desechos orgánicos en nuestro hogar, existe el baño emocional y ahí podemos ir a sentir lo que nos hace sentir una situación y nos ayuda muchísimo para que nuestro trato en el día a día sea desde nuestro corazón y desde el amor.

 

Hoy les quiero dejar dos invitaciones, una para que nos cuentes en los comentarios, ¿qué situaciones son las que más te hacen explotar o cuáles crees que son las emociones que más te guardas?  Y la segunda para que estés al pendiente del seminario que daré muy pronto con Mujeres Importantísimas para enseñarles este increíble sistema que yo practico que me ha servido a mejorar mi salud y encontrar la dicha y la paz interior que yo buscaba.

 

Un abrazote lleno de amor

Bere Corral

contacto@mujeresimportantisimas.com