Creo que llevo toda mi vida escuchando que en México necesitamos un cambio y nuevos líderes.  Queremos liderazgo y eso nadie lo duda, lo que yo me cuestiono es ¿qué estamos haciendo en el día a día para tener o ser esos líderes?

 

Como cada semana, estuve reflexionando sobre lo que les compartiría en mi artículo hoy.  Esta vez fue mientras estaba en el hospital esperando a que operarán a mi mamá.  Estaba en una antesala de Urgencias, en una escalera que daba a un jardín, cuando de pronto paso frente a mi Pepito. Literal se llamaba así y no era el de los chistes.  Pepito es un niño de unos 6 ó 7 años que se veía bien portado; como a todos los niños se ve que le gustaba jugar y explorar.  Su mamá estaba sentada en una barda cerca de mí.  Él estaba jugando a algo de aventuras y se alejó un poco de su mamá.  A los pocos segundos escuché un ¡¡¡Nooooo!!! Ahí no Pepito, allá hay una bomba de agua que si pisas te puedes lastimar.  Los intentos de Pepito por explorar el jardín se acabaron en ese momento, regresó cerca de su mamá.  Subió las escaleras y ahora era algo así como un astronauta o piloto de alguna nave, iba muy feliz y tranquilo subiendo cuando su mamá grito ¡¡¡Noooo!!! Ahí no Pepito, si te subes ahí te puedes rodar y lastimar. Pepito bajó súper obediente y se subió a la barda donde estaba su mamá quién inmediatamente le dijo ¡¡¡No!!! Ahí no alcanzas y te puedes caer: Luego llegó el papá quién mandó a sentar al pobre Pepito quien esta vez estaba jugando con su hermano en un escalón ¡¡No Pepito ahí no te pongas porque puedes estorbar!!!

Esta escena me llamó mucho la atención y comencé a poner atención a las mamás y niños que vi durante mis tres días en el hospital. Noté que el caso de Pepito no era el único.  Un bebé como de un año intentaba caminar en una sala de espera, yo estaba sentada delante de ellos y la mamá le dijo ¡Uy no bebé, no hagas eso porque … te vas a caer!!!

Uffff no sé ya cuántas veces escuché cosas similares.  En ese momento, algo dentro de mí no se pudo contener; yo había estado jugando con el bebé que era muy lindo, se veía que tenía valor, que se aventaba a caminar, aunque aún no sabía a pesar de que su mamá lo frenara y bueno, quizá fui súper metiche, pero le dije ¿“Te puedo decir algo? Y me dijo que sí.  Le dije “No le digas eso a tu bebé porque si tú crees que se va a caer… se va a caer”. La suerte fue que la joven mamá lo tomó muy bien y el niño siguió jugando

 

Inmediatamente se me vino a la cabeza ¿cómo es eso de que queremos líderes, pero no los educamos para serlo? ¿cuántas personas como Pepito hay por México y por el mundo? que recibieron estos ¡¡¡¡Noooo!!!!, ¡¡¡Cuidado!!!!, Ahí no!!! Y ¿cuántas siguen teniendo esto en su cabeza?

 

Y lo que quizá es peor aún cuántas de nosotras fuimos de esas personas a las que nos dijeron, ¡No!, ¡Aguas!, Cuidado, Uy ¿a poco crees que abriendo tu empresa te irá mejor que trabajando en un lugar estable?  Y sin quererlo apagaron a la líder que llevan dentro.

 

Sabes algo, si no vives como piensas acabas pensando como vives, y creo que las respuestas a las preguntas anteriores en muchos casos te quedan como anillo al dedo. Así me pasó a mí, no porque no tuviera capacidad de liderazgo, que gracias a Dios si la tengo, sino porque me faltaba creérmela.  Fui líder desde pequeña en grupos en mi escuela, la revista de la universidad y en mi trabajo; sin embargo, la verdad la verdad yo no me la creía.  Las personas veían en mi cosa que yo misma no podía reconocer.

 

Hay muchos aspectos que un líder debe desarrollar, y entre ellas está la autoconfianza. El liderazgo se desarrolla día a día, no es el resultado de un solo día y como muchas cosas en la vida se puede desarrollar con práctica y autodisciplina.

 

Y es aquí en donde me encanta ver que SOMOS UNO y no hay nada separado de nuestro SER, me encanta combinar lo práctico de la vida con la conciencia, la meditación y el crecimiento personal.  ¿Por qué? Pues porque no importa lo que hubieras sido en el pasado, importa lo que quieres ser.  La autoconfianza y el liderazgo vienen de nuestro interior, se desarrollan ahí.  Algunos como yo tuvimos padres que nos impulsaron mucho y aun así había lugares donde la tuve que desarrollar yo misma.  Otros como el pobre Pepito no la están recibiendo pero si se puede transformar.

 

El liderazgo está íntimamente relacionado con la forma en como nos relacionamos con nosotros mismos.  Durante años nuestra cabeza se llenó de miles de mensajes que viven en nuestro interior (algunos le llaman inconsciente o subconsciente) el tema es que, aunque no te des cuenta estos mensajes están ahí, saboteándote día a día o impulsándote.

La verdad es que normalmente hay una voz interna que, en lugar de impulsarnos a ser más, a dar más de nosotros, nos tiran para abajo. Nos dicen que no somos suficientes, que no podemos hacer este o aquel proyecto.  Esa voz o programación normalmente gobierna nuestra vida y algunas personas ni siquiera se dan cuenta que existe.  El cassette (o disco) se grabó así y se repite y se repite como sucederá con Pepito.

 

En mi caso particular, la práctica de la unificación (meditación) e introspección, me ayudaron mucho a tomar las riendas de mi vida y observarme. Así como me decía una amiga, como si estuviera sentada en un teatro observando una obra, así mismo con mi vida.  De esta forma pude atestiguar y ver que si… había mensajes en mi mente que me tiraban para abajo; sin embargo, cuento con la herramienta más poderosa que me ayuda a auto-observarme y elegir diferente, desde un lugar de amor y no de miedo.

 

Mi invitación esta semana es para que observes qué está pasando en tu interior. ¿Cómo está la confianza contigo misma?  ¿Cómo está tu autoconocimiento y tu disciplina? ¿Te dejas llevar por la vocecita interior? ¿Cómo está tu liderazgo? ¿Estás haciendo en tu día a día lo que soñabas, lo que te llena de alegría o estás sobreviviendo? 

Ahí comienzan los primeros pasos del liderazgo.

 

El liderazgo comienza por uno mismo, la primera persona a quién debes dirigir es a ti misma

 

Cuéntanos sobre ti, nos encanta leerte

Un abrazo muy grande

Bere Corral