En realidad no hay una fórmula mágica que les pueda compartir para sanar un corazón roto pero les puedo contar lo que hice para pegar el mío.
Estaba en una muy buena relación que un día sin explicación se tornó dañina así que pasó lo inevitable: nos separamos. Para mí la vida no tenía sentido sin esa persona, pensaba que me habían arrancado una parte mi, que jamás volvería a ser la misma (y en eso afortunadamente tenía razón), que nunca me volvería a encontrar a alguien como él (y eso es definitivo porque todos somos diferentes pero entienden lo que quiero decir) con esa conexión única e inigualable y todo siguió así hasta que me harté de la mujer en que me había convertido, era súper negativa, me quejaba de todo y de todos, uraña, amargada y definitivamente muy alejada de la persona que quería ser.
Mi proceso se los puedo resumir en 3 etapas.
Primera etapa. Quise sanar, fue mi decisión empezar a alejarme de esa mujer que tanto me hartaba. Mujeres Importantísimas no basta con que todos nuestros amigos, familiares y seres cercanos nos digan que ya salgamos de ese ciclo de vida deprimente que llevamos, tenemos que quererlo nosotras mismas.
Segunda etapa. Una vez que estaba convencida que no valía la pena seguir como un zombie viviente, empecé a fijarme en las cosas que realmente disfrutaba como hacer triatlones, meterme a estudiar una maestría, meditar, hacer yoga, paddle surf, viajar más aunque fuera solo un fin de semana, escaparme a conocer más mi ciudad, ir a esas exposiciones que tanto me gustaban y había olvidado, comer en restaurantes diferentes a los que habitualmente frecuentaba. Todos los días hacia algo que me encantara desde sacar a mi perro (que adopte justo en este proceso), regalarme una paleta de hielo, me compre ropa nueva sobretodo de colores claros (a todas nos enloquecen las compras así que me deje llevar) algo tan banal como arreglarme me hacía sonreír, en pocas palabras mantenerme ocupada y hacer cosas nuevas.
Tercer etapa. El resultado fue reencontrarme, aprender a estar conmigo misma. No les voy a mentir, el proceso fuerte duró meses e incluso sigo trabajando en ello pero definitivamente me siento mejor. Todos los días me repito “un día a la vez”, inhalo – exhalo y a vivir.
La felicidad no nos la da una persona sino nosotras mismas y eso solo lo entendí estando conmigo.
Y seguramente pensaran que encontré a un hombre si no perfecto el adecuado para mí… pues no, estoy soltera, sigo en mi proceso, todo fluye y se acomoda a su debido tiempo, recuerdo que tengo que tener paciencia y respetar mi proceso, que mi corazón está sanando y por qué no? También he aprendido a querer a las cicatrices que tiene y me hacen ser la mujer que soy hoy.
Besos.
Aislinn Flores