Seguramente te ha pasado que alguien hace algo que no te late nadita, pasan los días la persona sigue como si nada y tu andas con el entripado a todo lo que dá. Y lo que te duele es primero el hecho y después que esa personita no se disculpe. ¡Me lastimó! ¿Cómo es posible que ni siquiera me pida una disculpa? Tu ego está doblemente lastimado.

En estas situaciones ayuda recordar que no todas las personas vemos las cosas de la misma manera, lo que puede ser muy grave para tí puede ser una tontería para otros. Eso no quiere decir que ninguna de las dos partes esté mal, son sólo puntos de vista diferentes.

Después de que las emociones más intensas cedan, como el enojo, la indignación y la tristeza esta situación se puede convertir en un gran regalo para tí: el poder expresar cómo te sientes y qué es lo que necesitas.

Y es que muchas veces preferimos callarnos, no decir nada, esperar a que se nos pase, esto puede funcionar para no entrar en conflicto inmediato, pero a la larga puedes llenarte de resentimientos con esa persona y eventualmente perder una relación que valoras.

Pero ¿Cómo empezar a comunicar lo que sientes de manera clara sin que todo termine en una batalla campal? No es fácil, generalmente cuando abrimos estas conversaciones el otro tiende a defenderse y a justificar sus acciones, o aprovecha la oportunidad para “cantarte” cosas que tu has hecho y que la han lastimado. ¿Te ha pasado?

Afortunadamente hay una herramienta buenísima que puede ayudarte en esta situación, se trata de la Comunicación no Violenta que es un modelo desarrollado por Marshall Rosenberg para que podamos comunicarnos mejor con los demás. Checa su página en http://www.comunicacionnoviolenta.com/

Hoy te comparto cuatro pasos para que puedas manejar estas situaciones con Comunicación No violenta:

  1. Describe lo que sucedió y cómo lo percibiste. No acuses a la persona ni uses adjetivos, si el otro se siente atacado va a defenderse y vas a perder el objetivo que es comunicar tus sentimientos y tus necesidades.
  2. Identifica y comunica tus sentimientos, tenemos un vocabulario muy corto de sentimientos, si acaso podemos decir me sentí mal (que no es un sentimiento). Es muy distinto a decir me sentí ignorada, dolida, triste, frustrada, indefensa. Compartir sentimientos auténticos y claros ayudan al otro a entender el efecto de su acción en tí.
  3. Expresa claramente lo que necesitas, sin miedo. Esto no quiere decir que lo vayas a obtener, pero puede ser un buen punto de inicio para algún tipo de negociación.Por ejemplo yo necesito saber que cuento contigo, yo necesito que me traten con consideración.
  4. Realiza tu petición de manera clara y breve. ¿Qué quieres que suceda de ahora en adelante? Cualquier cosa es válida si viene desde tus necesidades: Necesito que me avises si no vas a cumplir con tus promesas, necesito que ya no me hagas promesas.

El método no garantiza que el otro vaya a hacer lo que tú le pides, pero la idea es que tú logres liberar lo que sientes y necesitas para no cargar con resentimientos. Vale la pena intentarlo.

 

Atrévete!

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