Tengo la bendición de ser Papá, mi experiencia me ha permitido tomarlo de una manera diferente al no contar con esa compañía femenina en casa a quien usualmente se le hace muy fácil construir rutinas, para variar y balancear la comida, el lunch del colegio, la tarea todos los días, la medicina para cada dolor o malestar, el ritual para dormir.

Nos toca aprender.

Pero, honestamente, siendo Papá, aprender es algo implícito. Aprenderás cada minuto de tu vida a través de los ojos de ellos hasta que logras convertir ese aprendizaje en experiencias. Es dejar semillas sembradas en ellos que con el tiempo se convertirán en tu riqueza y en ellos quedará como una marca, un ejemplo a seguir.

No somos perfectos, pero no necesitamos serlo, solo necesitamos sentirnos a nosotros mismos y sentirlos a ellos.

Ese vínculo natural que se forma a lo largo de 36 semanas con mamá, no es transferible a ti como papá, pero tienes todo lo que necesitas para crear tu propio vínculo con ellos. La conexión mágica.

 

Solo hace falta algo, romper esa barrera que pocas veces sabemos que está ahí, y se llama: miedo, porque ciertamente: todo lo que deseas, está al otro lado del miedo y con los monstricos ha sido algo que he tenido que descubrir cada instante.

Ir al parque por primera vez fue algo que ciertamente no dimensioné adecuadamente, realmente no sabía lo infinitamente estresante que podría ser estar en un lugar abierto y pendiente de 3 personas que lo único que quieren es “divertirse”, sin restricciones. Perderle la vista a cualquiera por 2seg. es increíblemente dramático, no recuerdo un día con más estrés. Pero hay algo importante, ellos también quieren sentir que tu estas con ellos y que están seguros contigo. Fue cuando entendí que la mejor estrategia era jugar todos juntos, así lo hicimos en las siguientes visitas. Y como esas, podría contarles la primera vez en el cine, parque temático, las fiestas, salir a caminar, la lluvia, las jugueterías, la iglesia.

Entendí que el lugar no tiene relevancia, lo relevante es como enfrentas el miedo y como los incluyo en la experiencia. La conexión mágica.

No se trata si es difícil o fácil, se trata de crear esa atmosfera con tu hijo, se trata de transmitirle tu esencia y para eso, solo necesitas estar en paz contigo, conectarte con tu persona interna, que usualmente, también es un niño, déjalo salir conscientemente y verás otros colores, entenderás rápidamente si está triste, enojado, con miedo.

 

Se abrirá un nuevo oído que te ayudará a escuchar al pequeño y saber transmitir un mensaje en el lenguaje que entienda, es algo que como Papá quizás no podamos tenerlo muy desarrollado al principio, pero ha sido de esos aprendizajes que me ha permitido aplicarlo, incluso, en mi trabajo y escuchar mejor sus necesidades y tener mayor capacidad de reacción e incluso una visión más amplia de la situación. Se vuelve un ciclo. Una conexión mágica.

Johann Romero

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