¡Que intensa!, ¡está loca!, ¡no es una persona normal! Hay muchas etiquetas que usa la gente para nombrar a aquellos que rompen con los parámetros de lo “normal”, pero son pocas las personas se lanzan a descubrir qué es en realidad lo que les permite brillar, quienes se atreven a vivir la vida desde su propia luz y rompen los esquemas de lo ordinario.

No todos intentan sumergirse en este viaje para ver su propia luz, porque tenemos miedo a no ser capaces de encontrarla.

Pero nuestro miedo no es que no somos capaces, nuestro miedo más profundo es que somos enormemente poderosos, es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta. Nuestra luz es la que nos lleva a hacer cosas inimaginables, a convertir todo aquello que consideramos imposible en algo sólo impensable, a reconocer nuestros anhelos más profundos y convertirlos en nuestro proyecto de vida.

Cuando nace desde nuestra luz un sueño se llama Pasión.

vivir pasion

La pasión es una de las emociones más intensas que podemos sentir en nuestra vida, ella constituye el alma de nuestro propio éxito y define el camino de nuestra felicidad. Quien tiene un proyecto de vida y lo vive día a día con pasión, es feliz aunque tenga un fracaso.

Es fácil identificar si estamos viviendo con pasión o si la confundimos con algo que sabemos hacer porque tenemos mucho tiempo haciéndolo y creemos que nos gusta. Para saber si estamos viviendo con pasión es bueno fijarnos en si ponemos excesivo esfuerzo en lo que hacemos o no, hacemos muchas cosas de forma inconsciente, casi automática, y si ponemos atención en ellas y sentimos el paso del tiempo y no nos causa alegría o emoción alguna, muy probablemente no estemos haciendo algo que nos apasiona.

La vida sin pasión no nos permite alcanzar y compartir el auténtico potencial interior con el que venimos a este mundo.

La pasión podemos sentirla cuando nos dedicamos a lo que realmente amamos y consideramos más importante. La Madre Teresa de Calcuta decía que no es cuánto hacemos, o lo grande que lo hacemos, se trata de cuánto amor le ponemos a todo lo que hacemos. Así, cuando encuentras lo que te apasiona y vives la vida desde tu propia pasión, la felicidad estará presente de forma natural.

Una vida con pasión es vivir empleando todos los sentidos de forma consciente, con la misma intensidad con la que vivirías tu último día, permitiéndonos romper las barreras creadas por nuestros miedos y nuestras creencias limitantes.

Tal cual lo decía el sabio Zaratustra de Nieztche: “Sin luz estamos condenados a vivir una y mil veces las mismas cosas, a repetirlas hasta el infinito, el eterno retorno de lo idéntico.”

Esto es el día a día, el momento presente, el hoy y así todos los días… sólo hay dos maneras de vivirlo: asumiéndolo como una maldición a la estamos condenados a repetir. O sintiéndote afortunada por hacer eso que tanto te gusta, disfrutarlo con todos tus sentidos como si fuera el último de tus días y recibiéndolo como una bendición por poder repetirlo otra vez.

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