Hace poco escuché una fábula que hablaba sobre el amor y el miedo, que iba así…

Existía un reino de  las tinieblas y el rey por más que intentaba no podía acabar con el amor, así que desesperado llamó a todo su ejército para encontrar aquél que pudiera acabar con el amor y quien lo hiciera sería dueño de un parte de su reino; pasaron años y varios lo intentaron entre ellos la ira, la envidia, la lujuria y muchos más soldados pero ninguno lo logró. Así que en el momento donde el rey estaba  decidido a resignarse, a lo lejos un caballero se acercó y le dijo yo podré acabar con el amor y traerlo hasta aquí, el rey claramente no paró de reír y le aseguró que no podría hacerlo… No pasó mucho tiempo cuando a lo lejos se observó una silueta con algo en los  brazos, el rey se levanta y mira fijamente al caballero que había entrado. Señor como se lo he prometido aquí yace el amor muerto, el rey asombrado le pregunta, mi valiente amigo pero quién es usted como lo ha logrado. Señor soy “el miedo”  y el único que podría acabar con el amor.

Cuando lo escuche muchas más cosas me hicieron sentido, puse varias ocasiones en mi mente en las que tuve miedo y efectivamente es la raíz que pone todo en desorden. Simplemente algunas personas tienen tanto miedo de querer a alguien y viceversa.

Esta misma fábula me llevó a leer sobre 2 conceptos básicos que luchan y vencen nuestro miedo: “la fe” y  “la pasión”. Claramente son fáciles de entender ya en la práctica es dónde se complica y donde todos esos sentimientos que no pudieron vencer al amor confabulan para que tu miedo se fortalezca.

Hagamos un ejercicio sencillo, piensa en algo que no has podido hacer por miedo y puede ser desde meterte al mar hasta emprender algún proyecto. Ahora hagamos una introspección o una reflexión interna, cierra tus ojos y busca definir claramente qué te hace sentirlo y por qué quieres vencerlo. Por ejemplo, y se los pongo con un caso mío, a pesar de que se nadar no podía meterme entre olas, simplemente pensaba que podía ahogarme y no porque haya tenido una mala experiencia, simplemente dudaba de mí, que mal, yo misma me ponía límites. Así que cuando identifique que yo era mi límite, trabajé en un plan de acción, tan fácil como entrenar más y  aprender teóricamente cómo es que tenía que entrar al mar para no lastimarme y que creen pues efectivamente lo logré y nadie me sacaba pasé horas metiéndome y saliéndome como cuando jugaba de niña. Al final lo visualicé y no fue sólo el plan de acción el que me hizo que lo logrará sino principalmente mi fe y pasión, por más que tu plan de acción sea perfecto sino mueves estos 2 conceptos será muy difícil ganarle la batalla a ese miedo.

No te pongas límites, busca esa chispa de ilusión y ve en el capullo la mariposa que aún no se ha formado.

Tania Contreras

tania@mujeresimportantisimas.com