Dicen que hay que tener cuidado con lo que pedimos porque se puede hacer realidad. Muchos amigos me habían invitado a acompañarlos en sus viajes a India, yo siempre les contestaba: Voy a ir a India cuando pueda hacerlo por un año, sino qué chiste.

 

La oportunidad llegó, justo por un año que se convirtieron en casi dos. Cuando me hicieron la propuesta entré en pánico. ¿Qué diablos voy a hacer hasta allá? Pero también me dio mucha curiosidad y terminé aceptando porque es más fácil arrepentirte de lo que no haces de lo que si haces.

 

-Antes de firmar tu propuesta ven a conocer el país, la India no es para todos. Me dijo un amigo que llevaba unos meses viviendo allá.

 

Fue un muy buen consejo, sobre todo porque al ser una cultura muy diferente a lo que conocemos el shock es enorme. Fui por unos días a ver casas, meterme a los templos, a los mercados, conocer pueblitos… todo era nuevo y diferente, la gente, la comida, el idioma, los animales en la calle, el tráfico, el clima, la ropa, las costumbres. En ese viaje no podía dejar de pensar: ¿Voy a poder vivir aquí un año completo? ¿Con todo este desmadre que no entiendo?

 

 

A todas mis dudas se sumaron los comentarios de muchas personas tipo ¿Estás segura? ¿No te dá miedo? Dicen que es peligroso para las mujeres ¿no?

 

Si pude, y me llena de orgullo y agradecimiento poder decirlo.

 

Fue una experiencia muy intensa que me dejó muchísimos aprendizajes laborales y personales, podría escribir miles de anécdotas, pero hoy quiero compartirte mis aprendizajes.

Aprendí que fluir con las oportunidades que la vida te pone por delante es una de las maneras más fáciles de crecer, en todos los aspectos.

 

Aprendí que podemos tener distintas costumbres y culturas, pero en el fondo todos somos humanos y somos parte de un todo.

 

Aprendí que nuestras creencias son subjetivas, que no son universales y que por lo mismo podemos cambiarlas para vivir una vida que nos haga felices.

 

Aprendí a no hacer juicios, antes de irme una gran maestra me dijo: Cuando estés por allá no pienses en bueno o malo, las cosas son distintas, ni mejores ni peores que en México. Esa enseñanza ha sido enorme para mí.

 

Aprendí que cuando sales de tu zona de confort todo cambia, tu mete se amplía, usas capacidades que no sabías que tenías, creces, vences tus límites

 

Valoré muchísimas cosas de México, también pude ver cosas que no me gustaban tanto de mi país y decidí no ser parte de esas conductas que no nos permiten crecer.

 

Atreverte a vivir fuera de tu país requiere de muchísima valentía, hay días que no son fáciles, pero el aprendizaje hace que cada instante que permaneces fuera valga la pena.

 

Atrévete!

mayda@mujeresimportantisimas.com