Y tampoco es la ciudad del amor y el romance. Paris es una ciudad hermosa, es verdad. Pero es cierto también, que no conocemos un lugar de verdad hasta que vamos y lo vemos con nuestros propios ojos. Ningún lugar es como te lo platican, y no digo que sea peor; en muchas ocasiones puede ser incluso mejor de lo que te contaron. Y lo repito, no hay nada como ir a comprobarlo.

Vivir dos años en Francia ha sido de las experiencias más divertidas y enriquecedoras en mi vida. Tomé vino, sí y mucho, mucho vino; ¿que si lo acompañaba con deliciosos quesos? ¡Por supuesto! La Torre Eiffel si es hermosa pero no diría que lo mejor de París, ¿el metro huele feo? Sí, muchas veces, sobre todo en verano. ¿Los franceses siempre caminan con una baguette? Por gracioso que parezca, sí si es verdad; comen muchísimo pan, y no; no engordan.

A esas y a muchas otras preguntas fui dando respuesta en esos dos años que me llenaron de conocimiento y fascinación por la cultura francesa. Durante mi estancia, no solamente respondí a esa lista de preguntas llenas de estereotipos, pero también a otras que nunca me pasaron por la cabeza antes de llegar al país que alberga la capital de la moda.

Descubrí que, como toda gran ciudad, hay tráfico, y por lo mismo mucha contaminación. Incluso algunos fines de semana, como medida para reducir los niveles tan malos del aire, el metro es gratis. Descubrí que es un país que alberga muchos inmigrantes que arriesgan sus vidas para llegar ahí en búsqueda de una vida mejor. Existe una gran diversidad cultural y eso hace de Francia un país aún más cautivante e interesante.

Los franceses trabajan menos horas que en México, y sí, saliendo del trabajo van por una copa de vino. No todos son gruñones, hay muchos muy amables y se interesan mucho por otras culturas, además de que les encanta enseñarte su país. La igualdad de género es notoria, si sales con un francés, no esperes que te abra la puerta del coche. Pero no solo se trata de temas de “caballerosidad”, en el país padre de la libertad y los derechos del hombre, se vive y respira un ambiente diferente. Luchan por lo que creen y no se detienen hasta buscarlo, son una sociedad solidaria que busca antes que cualquier cosa, su bienestar.

El invierno es largo, y mucha gente puede deprimirse, sobre todo si no se está acostumbrado a los días cortos. La gastronomía es reconocida a nivel mundial… a mí no me enamoró. Casi todos los días despertaba con antojo de tacos. Y para no seguir haciendo el cuento largo, mi punto es:

Nunca conocerás bien un lugar a menos de que vayas y pases más de un par de meses ahí. Vivir en otro país nos abre la mente, rompemos paradigmas, y creamos nuestras propias impresiones basadas en nuestra experiencia.

Atrévete, viaja y no dejes que te ganen los miedos. Claro que no es fácil, y la solución es dejarte llevar y adentrarte en la cultura. Conviértete en uno de ellos, disfruta, escucha y aprende. ¡Que no te cuenten!

Francia fue todo, menos lo que me dijeron que sería. Los besos no saben mejor en París, pero si saben diferente.

 

CARPE DIEM

Vale Millenial

contacto@mujeresimportantisimas.com