En algún momento pensé que sería buena idea escribir un poco de esta increíble historia, nunca me imaginé que me invitaran a hacerlo, que para alguien sería interesante saber sobre mi experiencia de vida.
En mi caso la oportunidad de salir de mi México divino y querer vivir tan lejos, fue circunstancial, jamás estuvo en mis planes hacerlo, no lo había pensado ni deseado: mi mundo giraba alrededor de mi hermosa y singular familia, no por lo pequeña y unida, sino por ese amor que la engrandece y hace única. Fue difícil desarraigarme.

No fue una decisión fácil, pero la vida te pone esas pruebas para que nos demos cuenta qué tan fuertes somos y qué tan lejos podemos llegar. Esto me ha engrandecido en todos aspectos, es el parte aguas de mi historia, mi antes y después no hubiera podido ser así de no haber encontrado el amor.

No sé si hay motor más grande en la vida de alguien que el amor, después de haberlo perseguido y encontrado tan lejos les confirmo que no podría haber tenido la fuerza de encontrarme a mí misma en otro sitio tan diferente al que era mío sin el amor.

Ahora que saben lo que me hizo llegar hasta Canadá les voy a contar un poco acerca de este lugar. Es hermoso, sin duda, no puede caber comparación con otro. Intento compararlo al lugar donde nací y crecí y aunque hay un abismo; créanme que veo esa similitud que logra que viva mi vida en paz, que sienta que este es mi hogar.

 

Hablando de similitudes, encuentro particularmente tres de las cuales les quiero platicar.
Ottawa guarda una importante similitud con la bella Ciudad de México, a pesar de ser tan contrastantes principalmente en tamaño y población son similares en su belleza física, ambas son las capitales de dos países igual de importantes para mí, ambas son ciudades hermosas con calidez y bondad en su gente, lo cual ha permitido que me sienta como en casa, aunque el idioma haya sido en un principio un gran reto.
Un valor fundamental para mí es la familia y esa es la segunda similitud que para mí es de suma importancia, haber crecido en un ambiente familiar unido me motiva a querer lo mismo para mis hijos y este lugar nos lo ha permitido.

 

Podría enumerar muchísimas de las razones por las cuales añoro y extraño México, como su comida, su clima y toda la diversión que existe ahí, pero no voy a dejar pasar la oportunidad para nombrar lo que me hace seguir viviendo aquí, en este inhóspito lugar, como muchos lo llaman, en la segunda ciudad más fría del planeta. La tercera similitud, es esa riqueza cultural, esa parte importante que nos hace trascender y crecer, para mí ha sido de vital importancia vivir en un lugar interesante, lleno de museos y lugares históricos. Ottawa, almacena la mayoría de los museos del país, aquí se encuentra edificado el Parlamento, edificio en donde se encuentran los tres poderes gubernamentales y donde el Primer Ministro, el jefe de estado, trabaja y goza de los mismos privilegios que cualquier ciudadano como yo.

 

Es un privilegio para mí familia vivir aquí y después de tanto tiempo de estar lejos de mi país, lo que más desearía es poder traer a todas esas personas que amo y que son parte importante de mi existir.

Añoro el México en el que crecí, pero hoy en día no puedo extrañar nada que no tenga aquí, creo que después de tanto tiempo uno hace suyo el lugar en donde la familia entera es feliz. Aprendes a ser del lugar donde vives y claro que cambias, jamás vuelves a ser el mexicano que fuiste.

 

Está es solo una remembranza de lo que hoy le da sentido a mi vida lejos de mi país, ha habido de todo un poco y no falta por instantes el deseo de regresar.

 Anaid

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