Uno de mis peores males era procrastinar porque me ponía de malas y aún así lo hacia (inconscientemente).

La primera vez que mi hermano me dijo esa palabra, que por cierto no tenía yo idea de que existía, tampoco tenía idea de cuán procrastinadora solía ser cuando algo no me gustaba.

Lo que me pasaba es que cuando algo me gusta no puedo parar de hacerlo, como justo en este momento en que no puedo parar de escribir, peeeeeeeero cuando algo no me gustaba uffffff era terrible, porque le daba vueltas y vueltas hasta que de plano el dead line estaba encima y lo tenía que hacer con presión y por supuesto sin disfrutarlo.

Ahora que lo leo me está cayendo el veinte de que quizá yo tenía una adicción por la adrenalina y el estrés porque siempre saqué mi trabajo a tiempo, pero definitivamente había cosas que me costaba hacer y las postergaba.

 

El mejor tip que puede encontrar para evitar la procrastinación fue hacer aquello que no me gusta primero.

 

Por supuesto siempre ayuda muchísimo que tengas una planeación y te organices tu semana y tus días. Sin embargo, si eliges hacer primero aquello que te gusta, y si además eres perfeccionista como soy yo, seguramente le dedicarás muchísimo tiempo a esa actividad hasta que te quede perfecta.

En mi experiencia siempre me tomaba más del tiempo necesario, o lo que era peor ni siquiera planeaba cuánto tiempo tenía para concluirlo.  Te sugiero que para superar esta incómoda situación sigas este consejo, porque que al menos a mí además de todo me chocaba – eso de dejar para otro momento una actividad que para postre estaba como pendiente brincando en mi cabeza una y otra vez “Uff tengo que hacer esto, no lo olvides Bere” y así una y otra vez- era terrible; así que…. elige hacer primero la actividad que te cuesta trabajo o que disfrutas menos y además establécele un tiempo de inicio y de fin.   Así te evitarás tener pendientes en tu mente que te sacaran del momento presente.

 

Otro buen tip es que puedas echarle un vistazo a lo que realmente pasa contigo, al porque procrastinas o postpones algo.  Parecería mentira, pero detrás de esa actitud seguramente existe una resistencia y por ende una emoción que no te estás permitiendo expresar.

Hace poco me sucedió haciendo unos manuales de un tema en el que trabaje por años pero que hoy en día en verdad me cuesta.  Otra cosa que me sirvió muchísimo fue platicar con mi compañero de proyecto cómo me estaba sintiendo a cerca de la situación. Al expresarlo y conectar con lo que me hacía sentir pude ver que había frustración e incluso un poco de molestia.  Como por arte de magia pude calendarizar esta actividad y ponerme la meta de terminarlo dedicándole x horas.  Al final este ejercicio fue buenísimo y a partir de ahí lo he puesto en práctica.

 

¿Y a ti cuéntame qué te lleva a procrastinar, en dónde te sientes atorada? Pon en práctica el tip y cuéntanos cómo te va

Un fuerte abrazo

Bere

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