El problema es… que crees que tienes tiempo. Buda.

Es una de mis frases favoritas por su claridad y contundencia. En general vivimos como si nuestra permanencia en esta tierra fuera infinita, no lo es y lo sabemos; lo sabemos y lo ignoramos; lo ignoramos y procrastinamos.

Procrastinar es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. (Fuente Wikipedia).

Y así vas por la vida retrasando lo que debe ser atendido, puede ir desde sentarte a revisar tus finanzas, dejar ese proyecto que dices que es tu sueño en un cajón, o no “tener tiempo” para hacer lo que dices que es importante para ti. Contradicción.

En las cosas “mundanas” la procrastinación es un hábito poco productivo, muy nocivo y nos genera estés innecesario. Estamos tan acostumbradas al placer de la gratificación instantánea que dejamos las que más trabajo nos cuestan o las que menos nos gustan para el final, y no nos da tiempo.

Pero hoy voy a dejar de lado las cosas mundanas para hablar de las cosas del alma, que necesitan ser atendidas y que vamos procastinando.

Lo único que necesitamos es amor, dicen los Beattles. No creo que sea lo único que necesitamos, pero si estoy cierta que es una necesidad importantísima, y la procastinamos. Anteponemos a esa necesidad mil cosas, la chamba, los quehaceres de todos los días, los distractores que nos rodean, el consumismo, la presión social, el qué dirán, los pretextos, las justificaciones.

Si tenemos pareja nos damos tiempo para cubrir todas nuestras actividades sociales, profesionales, etc. Pero no nos damos tiempo de amar al otro, de mostrar ese amor, de decirlo, de nutrirlo, de seguir construyéndolo. Nos damos por hecho.

Si no tenemos pareja, a veces nos vamos por la gratificación instantánea del placer sexual, y nos saltamos la construcción de una verdadera relación (y no digo que tiene nada de malo, todas somos libres para experimentar nuestra sexualidad como mejor nos parezca). Otras veces lo procrastinamos y pensamos que tendremos pareja cuando terminemos la carrera, la maestría, lleguemos a tal nivel laboral, los hijos crezcan o ahí para cuando tengamos tiempo.

Y de nuevo la frase: El problema es… que crees que tienes tiempo.

Procrastinamos al amor por el miedo al rechazo que es algo que aprendemos en etapas muy tempranas, claro que luego lo trabajamos en terapia, y pensamos que amaremos cuando hayamos sanado esa herida, la pérdida de la pareja anterior, tu relación con tu madre, luego la del padre, tu lado femenino, el masculino, la alineación de los astros y lo que se te vaya ocurriendo en el camino… cuando ya sanaste tooooodo eso te dices a ti misma que vas a amar cuando llegue la persona indicada. Mientras tanto tu corazón sigue cerrado.

Siempre va a haber pretextos para amar, pero sabes que la ganancia es superior al riesgo. No lo dejes para después.

Ama, incluso si no tienes pareja. Ama, aun cuando tengas un trabajo personal que realizar. Ama aunque tengas mil cosas importantísimas que hacer. Y si no encuentras nadie a quien amar siempre puedes amarte a tí. Ama siempre, en todo momento, como si ya no hubiera más tiempo para amar, porque el problema es… que crees que tienes tiempo.

Atrévete.

mayda@mujeresimportantisimas.com